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Relatos de Panamá

Por: Redacción 01/07/2017

Se convierte el arte de escribir en una disciplina en la que amolda el relator sus pensamientos, a veces desordenadamente, al final creando documentos que plasman su personalidad a través del tiempo. Mi buen amigo y colega, Dr. Feliciano Correa, cronista oficial de Jerez de los Caballeros, poblado natal de Vasco Núñez de Balboa, en Extremadura, España, describe al escritor como inventor de maneras "porque la palabra, que es sobreabundancia de nuestra mismidad, no es otra cosa que el proyecto de un viaje desde lo imaginado en la mente hasta los oídos o los ojos de otros que también han de procesar lo que ven o lo que escuchan".

A raíz de mi visita a mediados de 2013 para dictar mi conferencia "¿Por qué Panamá?" en la plácida villa extremeña, nace una profunda amistad de mutua admiración por compartir el ideario balboísta, con motivo de la conmemoración de los 500 años del descubrimiento del Mar del Sur.

Al dedicarme su tomo a 507 páginas, "Balboa, La Fantástica Historia de un Hidalgo Español", refiriéndose a mi conferencia, narra el Dr. Correa: "…porque en el respirar de su oratoria, se nota el empuje delicioso de las brumas del Istmo. La trama de esta historia que abrió la última frontera del mundo sirve para explicar que somos, a ambas orillas de las aguas salinas, lo que somos porque fuimos lo que fuimos".

Escribimos, relatamos minuciosamente, todas las semanas del año, sin reparo ni tregua, archivos de nuestro quehacer, con la finalidad de realzar las bondades de este paraíso que pocos sabemos apreciar y que funestamente dejamos al libre albedrío de blandengues autoridades.

Fue precisamente hace 4 años que escalamos la colina en la serranía del Majé, desde cuya cima Balboa divisa el vasto Pacífico, relatando en una edición dominical del diario "La Prensa" en el mes de agosto: "Dicha la de mis ojos de poder recientemente calcar la hazaña del jerezano desde la cima del cerro Pechito Parao en Darién para lograr descifrar la euforia del momento y la majestad del de Jerez de los Caballeros".

Estas excursiones no pretenden quedarse en el aire. No son mías, pertenecen a todos los panameños. Son experiencias que hacen burbujear el sentido de patria, por su relevancia histórica, convirtiéndose en sitios obligatorios de visita para propios y extraños.

No realzar la majestad del paraje muestra a viva luz la falta de creatividad de nuestras autoridades de turismo que, en su afán por atiborrar hoteles, no visualizan lo que es y lo que debe ser uno de los más trascendentales sitios de visita en el Istmo, el Machu Picchu de Panamá. ¿Cuántos cientos de miles de turistas no vendrían si habilitamos una trocha, un caminito hacia la cima de Pechito Parao?

Al final del camino, escribir es crear un espejo del alma que permita compartir las aventuras de un quijote enamorado de un paraíso llamado Panamá.

Mientras Dios me dé vida, mi pluma será fiel testigo de estas vivencias. O como bien dice mi amigo Feliciano, si no tuviéramos letras, que difícil sería trasladar a los demás los estados de conciencia que se cuecen en nuestro interior.

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Miércoles 15 de julio de 2026