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Remezón en Venezuela


El domingo pasado el pueblo venezolano se irguió frente a una avalancha, la superó y se impuso. Esta vez el ejemplo quedará para la historia en la apabullante derrota del proto-comunismo bananero en Táchira, Zulia y Anzoátegui.

A la obvia voluntad popular se opuso una avalancha procaz y desvergonzada, envuelta en una publicidad pagada con las arcas públicas. Menudearon las amenazas y las presiones ubicuas ejercidas sobre los empleados públicos, obligados a desfilar una y otra vez bajo el uniforme rojo de los nuevo “banana-falansterios”. Allí están como evidencia para la justicia del futuro un registro electoral falseado en no menos de tres millones de electores brujos; una ley electoral frontalmente inconstitucional que borró de un plumazo la representación proporcional de las minorías; la geografía electoral modificada a última hora, por un tribunal electoral partidizado y monocolor, para invalidar el peso de los circuitos no afines a la tiranía. Y a última hora, las máquinas de votación que no funcionaban en circuitos bien seleccionados, o el amedrentamiento de los electores en las filas del oeste de Caracas, por las “sturm-abteilungen” tropicales.

El pueblo venezolano superó el asedio. El camino seguirá siendo empinado y plagado de sacrificios, pero en el horizonte se divisa el tiempo de reparar la memoria profanada del Libertador. Han vuelto los llaneros de Páez, que aprendieron democracia para no olvidarla... Se acerca el tiempo de la reconstrucción.