Rendir cuentas
Llegó el momento de rendir cuentas a los ciudadanos. Ayer, el presidente Ricardo Martinelli habló de las intimidades de la crisis que provocó la falta de agua en la ciudad de Panamá.
Algo que quedó muy claro es que había corto- circuito entre el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) y la Autoridad del Canal de Panamá. Ahora que la planta potabilizadora de Chilibre pasó a manos de los ingenieros de la ACP, todos se preguntan cuál será la función del IDAAN. Si ya no está al frente de la producción y ha tercerizado algunos de sus servicios, solo le queda la administración financiera de la entidad.
El proceso que se avecina no es fácil porque en todo proceso de reestructuración existen centenares de problemas que es necesario atender de forma rápida y efectiva. La morosidad millonaria que mantiene desde hace años esa institución ha limitado en gran parte su gestión. Sin embargo, resulta irónico pedir responsabilidad a los consumidores cuando no se cumple con un servicio. Sumado a esto, surgen otros factores interesantes que deberá asumir el nuevo director y será el problema salarial.
El IDAAN demanda ingenieros y técnicos capacitados, pero las ofertas salariales pueden dar risa. Ningún profesional con esas características aceptaría casi un salario mínimo por trabajar en esa institución.
Elevar el rango de la institución sería buena opción, pero esto debería ir acompañado de un plan estratégico que ataque con seriedad los asuntos críticos relacionados con la producción, distribución y reparación del sistema de agua potable.
En la administrativa financiera, es clave que se esté alejada de la política, porque es ilógico cambiar los planes cada cinco años. El agua es salud y no admite errores.
