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Reparación debida


Intelectuales y pensadores escriben: “Si creemos con el filósofo Wittgenstein que los límites de mi lenguaje son los límites de mi propio mundo, comencemos por sustituir el concepto de ayuda por el de reparación debida. Los europeos y norteamericanos estamos en deuda con esos países que hemos explotado al tiempo que le hemos impuesto un modelo de desarrollo inhumano y alienante que está a punto de provocar el estallido de una bomba social, como anunció el ex secretario general de la ONU, Brutos Galli.

El desarrollo debe ser endógeno, sostenible, equilibrado y global, y sus protagonistas deben ser los pueblos del sur y no los supuestos ayudadores del norte.

Como dijo un día el presidente de Tanzania, Julios Nyerere, “dígales que no nos echen una mano, nos basta con que nos quiten el pie de encima”.

Quizás no haya que insistir tanto en el 0.7%, sino en exigir unas relaciones comerciales basadas en la justicia y en la equidad. Lo que se debe en justicia no se puede reclamar como ayuda en caridad. Revertir la polarización creciente entre los que tienen y los que no tienen es el principal desafío moral de nuestra era. En diversos foros sociales se ha demostrado que el actual modelo de desarrollo neoliberal impuesto por el pensamiento único ha fracasado. La base de un nuevo modelo debe apoyarse en el acercamiento al desarrollo desde los derechos humanos: cumplir los derechos económicos, sociales y culturales es un requisito imprescindible.

Si quieren, hay dinero para financiar el desarrollo social. Basta la voluntad política de construir otro mundo mejor, más justo y solidario. En ello nos va la supervivencia de todos.