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¿Reparar o destruir calles y avenidas?

Por: Redacción 18/11/2016

 

Fueron muchas las quejas y críticas surgidas en el seno de los clamores populares y respecto a la inactividad del Ministerio de Obras Públicas de Panamá, frente al deterioro manifiesto y evidente, en lo medular, de las principales calles y avenidas de la ciudad capital, así como también del interior del país. La críticas se dirigían a su ministro y a quien se llegó a calificar, incluso, de "incapaz"; sin embargo, fueron esas mismas críticas, enarboladas por voceros y dirigentes autorizados del pueblo panameño las que han conllevado a que, en alguna medida, se haya activado el presupuesto de esa entidad y es así como hemos visto, en los últimos meses, la puesta en marcha de un agresivo plan que consiste, entre otras cosas, en la reparación de calles y avenidas, construcción de nuevas carreteras, anuncio de construcción de puentes, etc.

No obstante de lo anterior, quisiera hacer un llamado de atención sobre el siguiente punto: todos los días, muy temprano por las mañanas y al declive de la tarde, transito por la Vía España para dirigirme de mi residencia, a mi trabajo y viceversa. En el tramo que media entre el hospital San Fernando hasta la esquina de la Vía Brasil se han iniciado reparaciones. Cuando vi el raspado que se le hizo a la vía, la primera impresión que se me ha causado ha sido la siguiente: ¿qué daños presentaba o tenía? Puedo dar fe, como ciudadano, a mi modesto juicio y confesando desconocer en lo absoluto sobre construcción de caminos, avenidas o carreteras, que dicho tramo se encontraba en casi perfecto estado y concluyo, sin temor a equivocarme, que no mediaba necesidad alguna para remover todo el pavimento de los cuatro paños.

Es así como me sobresaltaron las perversas y sospechosas dudas y de cómo los amiguitos del poder suelen hacerse de contratos y de licitaciones, algunas de ellas bajo el epígrafe de "urgencia notoria" o de "contratación directa", a fin de ganarse un buen "billetón" y, por eso, aunque lo construido presente, a la vista, buen estado en sus condiciones físicas, simplemente, se ordena que se reconstruya la vía o que se haga una nueva. Esto me parece monstruoso, abyecto y ruin. Como ciudadano, responsable y serio, no podemos permitir que el síndrome perverso de la corrupción siga corroyendo y carcomiendo los dineros del pueblo panameño.

Quede claro que, en el caso que ejemplifico, no estoy diciendo que tal cosa haya acontecido. Simplemente expreso lo que para mí, lo que lejos de ser una mera percepción, era una realidad: la vía no necesitaba, al menos ese tramo, la remoción total de su pavimento. Sin duda alguna toca que, con prueba en manos, se nos convenza del criterio contrario. Los gobiernos no pueden operar con la política vieja de los señores feudales ni tampoco podemos continuar repartiendo los tesoros del erario con los amiguitos, que de modo acostumbrado, carcomen las mieses del poder político.

Durante décadas estos empresarios, algunos de ellos acostumbrados a amasar fortunas con y desde el poder político, así como también los emergentes, lo que vienen haciendo es sumergir al Estado en un triste y penoso prebendalismo estatal. No puede ser cierto, jamás, que simplemente siendo amiguito de un ministro me le acerque y le sugiera que en tal o en cual avenida hay que remover el pavimento y que se me dé u otorgue un contrato directo para hacerme así de un par de millones de dólares.

No hay duda alguna de que la reparación de calles y avenidas es una necesidad constante y permanente, merced al flujo indiscriminado de todo tipo de autos por las mismas; sin embargo, no podemos permitirnos que se nos venda como cuestión necesaria y de urgencia aquello que pudiendo ser sanado con una curita (parches de huecos), se nos diga que se requiere una intervención quirúrgica urgente y total (remoción total del pavimento).

Abogado

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Martes 21 de julio de 2026