Republicanos al mando
Los resultados favorables a los legisladores republicanos del Senado y de la Cámara de Representantes (diputados) promoverán cambios en la política interna norteamericana y también en la política exterior de Europa y América Latina. Los republicanos ganaron las elecciones de medio término en circunstancias en que la economía norteamericana se recupera del lapso largo de decaimiento en el gobierno de George Bush hijo.
Los votos para parlamentarios y gobernadores republicanos se registraron en el contexto de consultas estatales sobre estupefacciones y matrimonios gay. Pero, indudablemente, incidieron, asimismo, la tardía reacción del presidente Barack Obama acerca de Siria, Ucrania y el yihadismo. Los pobladores de origen latino no acudieron a las urnas en gran volumen porque negaron el apoyo a los demócratas por la falta de resolución en asuntos migratorios.
Sin embargo, hay analistas norteamericanos que sostienen que si los republicanos restringieran o eliminaran el sistema de salud aprobado por Obama y no efectuaran las reformas migratorias, se les presentaría difícil ganar las presidenciales. Los latinos que no votaron en las elecciones de medio término podrían salir en masa a las urnas para respaldar al candidato demócrata –presumiblemente Hillary Clinton– si se compromete a legalizar a los millones amenazados con la deportación.
El control republicano del Congreso podría endurecer la política exterior. Se paralizaría el levantamiento del bloqueo a Cuba o se exigiría que, por efectos de la ley Helms-Burton, levante la oposición a inversiones privadas norteamericanas en la isla e indemnice, siquiera en forma simbólica, a las empresas expropiadas en el curso de la revolución fidelista.
Los regímenes chavistas de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua podrían enfrentar la adopción de medidas económicas y políticas por hostilidad a empresas de EE.UU. y a la implantación de políticas contrarias a la libertad de prensa. En ese orden de ideas, tiene espacio propio la reducción progresiva de compras de petróleo a Venezuela debido al impresionante incremento de la producción propia de recursos energéticos.
La presencia del nivel diplomático de la delegación estadounidense en la Cumbre de las Américas puede ser un test para expresar asentimiento o disconformidad por la invitación del Gobierno panameño a Cuba. Podría acudir el secretario de Estado, John Kerry, en representación del presidente Obama, cuya asistencia a la convocatoria panameña alienta especulaciones porque los Estados del Grupo Alba condicionan su participación si Cuba es invitada, aunque no es miembro de la OEA. La Cancillería de Panamá deberá sopesar lo que representa el control republicano del Comité de Relaciones Exteriores frente a la invitación de Cuba a la cumbre.
Las relaciones diplomáticas con el Gobierno ruso podrían sufrir giros estratégicos dada la expansión territorial latente en detrimento de Ucrania. Pese al anunciado retiro de militares y armamento emplazados en la frontera, el régimen de Vladimir Putin sigue enviando tanques a la zona. Se ha confirmado que el avión de Malaysia Airlines fue derribado por un misil disparado desde la zona controlada por los prorrusos. A diferencia de Obama engañado por Putin en el conflicto sirio, los republicanos desconfían del mandatario por las diferencias palpables entre lo que dice y lo que hace en relación con Ucrania y otros Estados amenazados por el expansionismo territorial e ideológico.