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Resistencia-Carlos H. Cuestas G.

Por: Redacción 29/05/2015

No es tarea fácil presentar una obra literaria. Menos fácil se hace la tarea cuando la obra contiene ribetes de excelencia que hacen parada obligada en el juicio crítico, la reflexión profunda y el arribo conclusiones insospechadas de que, el autor del producto literario e intelectual se ha remontado a agrestes alturas que denotan, entre otras cosas, gran esfuerzo y trabajo investigativo y que, solamente, quien conoce los vericuetos y detalles de la historia, puede brindarnos.
La obra in comento, presentada ahora como una novela de alto contenido histórico, lleva por nombre “Resistencia”, publicada en diciembre del 2014.
Si se quiere, queda al juicio de los lectores, calificarla como una versión amena de la anterior obra del autor y cuya lectura nos produce, a lo largo de sus capítulos, risa a carcajadas, picardías, y nos induce a ver las cosas desde la perspectiva del hombre que le ha tocado vivir, pero en el sentido de quien vive y habla a través de sus personajes, creados con singular maestría por Cuestas.
Eso es lo que ha hecho la pluma, perspicaz, aguda, fina, del Dr. Carlos H. Cuestas G., intelectual, romanista, novelista, jurista consumado, prolífico escritor, investigador histórico y forense, quien habiendo escrito ya la obra “Soldados Americanos en Chiriquí” (1918-1920), nos ofrece, con nobleza de humilde intelectual y literato prolífico, la versión, pero ahora en forma de novela histórica, de la obra literaria “Resistencia”.
El personaje principal, Lucas Coba, quien hace gala de ser una reportero forense de las audiencias que se desarrollan en los tribunales, pero tan solo de aquellas que han generado en el espíritu objetivo del pueblo —como lo denominara Savigny— la discusión, la duda, la sospecha, el cuestionamiento de la verdad o de la mentira, la inocencia o la culpabilidad de los acusados y que devienen, dichos juicios o procesos, en el tema u objeto central de diatribas parroquianas, vernáculas, propias de nuestros pueblos en donde un periódico –Ecos del Valle- se devora con singular concentración, luego de degustar las tortillas con queso, las hojaldres, el bofe frito y una exquisita tasa de café con leche.
La obra: “Resistencia”, más que una novela, es un homenaje a la rica alegoría histórica que se dio en nuestra querida provincia de Chiriquí, sin desconocer lo que sucedía en la capital y otras partes de nuestra República, fértil y envidiable tierra a que arribaron en el siglo XIX personajes venidos del Norte, propiamente de los Estados Unidos de América. Que se asentaron en esa provincia. Adquirieron tierras, se hicieron de posesiones materiales y crearon fortunas, y esa presencia yanqui, como lo deja bien claro el autor, se caracterizó por un actuar prepotente y hasta con dejes de menosprecio por nuestra gente, por nuestras instituciones y por nuestras autoridades.
Se trataba, luego, de la confrontación, por un lado, de hombres que creyeron en el nacionalismo, en el regionalismo del hombre y de la mujer del “meto”, y por qué no decirlo también, en la defensa de lo nuestro, de nuestras costumbres y tradiciones, y que se empinaron, como gigantes, para defender la integridad de nuestra gente, de nuestras tierras, frente a quienes con actos manifiestos, pretendieron subvertir y desconocer que somos gente buena, pero no tonta; gente sana, pero no por ello sumisos; gente sencilla, pero no por ello cobardes.
La obra se vale de un lenguaje sencillo. No están las palabras rebuscadas, elevadas, de las cuales bien dispone el autor Cuestas, sino que con sagacidad de quien conoce al hombre que identifica al ser nacional, usa palabras folclóricas, propias de nuestro suelo, de nuestra gente e idiosincrasia. Y que, una vez puestas, en los personajes de la novela, pero sobre todo en boca de Lucas Coba, nos llevan al deleite, a la alegría y también al enojo. Enojo que solo puede entenderse si comprendemos que uno se “enoja” cuando se burlan de nosotros, de nuestra tierra, de nuestro país.
Hoy más que nunca, en consecuencia, frente a un extranjerismo que nos invade, ese no es tanto el problema, sino que nos invade con todo: con sus costumbres, con sus signos y símbolos, con sus mañas y malas mañas, se requieren hombres que como Belisario Porras, Ernesto T. Lefevre, Ricardo J. Alfaro, Federico Sagel, Antonio Anguizola y tantos otros, defiendan lo nuestro, salgan en la defensa plena de nuestra identidad, insustituible, irrenunciable, inclaudicable.
No somos un pueblo xenófobo, al contrario, crisol de razas, pero para aquellas que nos respetan.
Finalmente, la obra “Resistencia” contiene 26 capítulos. Pero todos mantienen un solo hilo conductor: la esencia del ser chiricano frente a la presencia yanqui.
Cuestas, con su obra, con impresionante maestría de literato consumado, a través de sus personajes, crea un ojo y un oído crítico, suspicaz, frente a la justicia en los tribunales, como diciéndonos: ¡Meto¡ ¡Qué es lo que está pasando!

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Viernes 31 de julio de 2026

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