Respetando la ley
La democracia permite que los ciudadanos puedan expresar libremente sus pensamientos. Manifestarse a favor o en contra de algo también es permitido, siempre y cuando se respeten las leyes del país.
La mayoría de las manifestaciones que se están registrando en el país tienen reclamaciones que se pueden considerar justas. Defender el medio ambiente es admirable, sin embargo, surgen problemas cuando se radicalizan las posiciones.
Obstaculizar el libre tránsito es atentar contra los intereses del país y no de un Gobierno en especial. Una calle bloqueada perjudica el derecho de libre tránsito de la población y pone en juego la economía del país.
Si en verdad se aboga por un país democrático y donde se respeten los derechos ciudadanos, es importante tener claro que los cierres de calles son ilegales.
Es lamentable que las luchas sociales en ocasiones queden convertidas en un bastión político para oponerse al Gobierno.
A nadie le conviene el estado de caos que fomentan grupos radicales y dirigentes políticos que se oponen al Gobierno. Los ciudadanos que todos los días salen a buscar el sustento a la calle y que no les interesa la política, de seguro se oponen a los cierres de calles.
Los sectores productivos son los más perjudicados porque son sometidos a los intereses de estos grupos, sin importar si son indígenas o latinos. Una cosa es luchar por la preservación del medio ambiente y otra muy distinta es propiciar acciones de presión que pueden terminar en violencia. Es reprochable.
El mensaje debe ser claro y alto: es necesario abogar por la paz y recurrir al diálogo como primera alternativa.
Por el bien de las futuras generaciones, basta de violencia.
