Respeten la ley
Cuando un ciudadano pierde su libertad por haber cometido un delito en perjuicio de la sociedad, entonces debe asumir las consecuencias.
Las cárceles del país son vulnerables y miles de delincuentes se aprovechan las debilidades del sistema penitenciario para seguir cometiendo sus fechorías.
Es una realidad que la mayoría de los criminales que están detenidos manejan sus operaciones ilegales desde las cárceles.
En ese mundo de las prisiones prevalece la ley del más fuerte. No es un secreto que a lo interno de los penales se mueve de todo; desde armas hasta drogas.
La decisión del gobierno de instalar bloqueadores de celulares ha provocado varios motines en las últimas semanas.
Al limitar las comunicaciones desde las cárceles hacia el exterior y viceversa se acaban muchos negocios y eso lo saben los líderes de las organizaciones criminales que actúan al margen.
La corrupción pulula en las cárceles, todo tiene un valor desde la comida que se distribuye hasta la tranquilidad de los detenidos.
Las autoridades han tenido serios problemas para reclutar custodios que asuman la responsabilidad de poner orden en los penales. Muy pocos quieren jugarse la vida entre delincuentes por un salario mínimo.
¿Cómo pueden existir armas de fuego en las cárceles?, ¿cómo pueden existir cientos de celulares?, ¿cómo ingresa la droga que consumen los detenidos? son preguntas que se hacen los ciudadanos honestos de este país.
Se trata de un asunto de seguridad y debe ser tratado con la misma seriedad que otros temas. Es lamentable que desde las cárceles se organicen secuestros, tumbes y asesinatos. El país no merece esto.
