Respétese más
Es un problema básico y fundamental para el crecimiento personal suyo, que usted se respete a sí mismo. Ahora bien, ¿en qué consiste ese respeto? Consiste en una actitud de valoración objetiva de sus propias capacidades y de sus propias virtudes.
No se subestime. Usted anda por la vida ofendiéndose a usted mismo. Usted va por el camino del fracaso si no se valora objetivamente. Respetarse no es extremarse y darse valores que no tiene, sino situarse en un plano objetivo para juzgarse con imparcialidad, lo cual implica sinceridad con uno mismo.
Mucha gente no sabe usar el talento y la capacidad que realmente tiene. Como se subestima o sobreestima, desperdicia por acción u omisión sus reales condiciones y valores. Duele mucho ver personas que tienen cualidades y andan fracasados, porque no se respetan, no se valoran. Los triunfadores, por el contrario, han sabido explotar eficazmente sus capacidades, partiendo de un autoconocimiento que les permitió valorar con profundidad sus virtudes.
Respetarse a sí mismo va a significar, entonces, cobrar una real conciencia de que usted tiene increíbles capacidades y va a significar andar por la vida sin despreciarse, sintiéndose insignificante e incapaz de tener éxito.
Si usted no lucha y pule todo lo que tiene dentro, no se va a respetar. Use todo lo que tiene para superarse, pues toda persona que se conoce, se respeta y además tiene confianza en sus propias fuerzas, va a triunfar en la vida. Lamentablemente, hay que competir en el ambiente en que nos desenvolvemos, en el trabajo, etc. Pero esto no es tan importante como competir con uno mismo para avanzar más en la vida, para vencer nuestros propios “récords” y seguir superándonos.
Conózcase, no se subestime ni se sobrevalore, por el contrario, júzguese desapasionadamente. Hay muchas personas que no se atreven a ir adelante, porque no se conocen realmente y no se respetan a sí mismos. Valorarse correctamente, así como justamente, es el paso decisivo que debe dar para empezar a respetarse.
Le invito a que adquiera un mayor respeto por usted mismo. Haga con su barro un palacio y no una cueva. Y usted puede hacerlo, pues es la misma tierra, el mismo barro que los demás. En la vida unos hacen palacios, otros hacen cuevas. ¿Qué va hacer usted? Sepa que muchos han empezado de muy abajo y han triunfado. Abraham Lincoln nació en una cuna humilde y lentamente supo situarse en el lugar que le correspondía. ¡Adelante! Fe en Dios, fe en usted, fe en la vida. Y no se olvide, ¡Con Dios, usted es invencible!