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Respeto y cordura


Por momentos pareciera que algunos grupos políticos hacen su mejor esfuerzo para acabar con la imagen y la reputación de Panamá.

Hacer denuncias sin pruebas y dar por hecho actos de corrupción ignorando los procesos judiciales, evidentemente es muy delicado.

Más allá de las diferencias políticas que mantienen con el gobierno de turno, los partidos opositores y algunas organizaciones de la sociedad civil deben ser más prudentes al momento de cuestionar lo que sucede en Panamá.

Que no se malentienda, no se trata de callar ante los hechos irregulares o los problemas que aquejan al país, sino de cuestionar con fundamentos y aportar al debate.

El mensaje de conciliación y diálogo abierto debe prevalecer por encima de los intereses particulares. Al final del camino, destruir la institucionalidad solo traerá un efecto negativo sobre el país, y sobre todos los ciudadanos.

La oposición debe ser de altura, sin agresiones ni insultos, por lo menos así lo han solicitado en varias ocasiones los representantes de las iglesias del país.

Sin lugar a dudas existen en Panamá algunos dirigentes políticos que dependen de la controversia y la polémica para mantenerse vigentes, perdiendo en muchas ocasiones la noción de la realidad.

Las ansias de poder y la desesperación por ocupar un cargo público pueden llevarlos a decir y hacer cosas que solo debilitan la democracia.

Sería prudente hacer un alto en medio de tanta especulación y mensajes negativos para resaltar las cosas buenas que están sucediendo en Panamá y cuestionar, con respeto, las cosas malas y apostar el desarrollo por encima de todo.

Está muy claro que a ningún panameño le conviene vivir en crisis.