Respeto y fervor nacional
Linda tradición nacional representa para los panameños celebrar sus fiestas patrias, iniciadas con su tan gustado sonido de las dianas en la madrugada del 3 de noviembre, como por su tricolor enmarcado en todo lugar.
El patriotismo debe incentivar a niños, jóvenes y adultos, a formar identidad nacional y sentimiento de patria. El amor a la patria, a nuestro colegio, a nuestros padres, al prójimo, se enseña desde niños, practicando el civismo y dándoles el ejemplo de cuidar nuestro entorno, comunidad, recursos naturales, edificios públicos, monumentos, calles, propiedad pública y privada.
Todos los lunes muy temprano, cada estudiante debe sentir ese fervor nacional al cantar nuestro himno nacional, al participar en los desfiles patrios, al hacer tareas, murales y actividades relacionadas con nuestras fechas históricas.
Debemos saber que la independencia de España fue el 28 de noviembre de 1821, que la separación de Colombia fue el 3 de noviembre de 1903, que el día de los Símbolos patrios es el 4 de noviembre y que el 5 de noviembre lo celebraba la provincia de Colón, exclusivamente hasta el año 2004, y desde entonces se celebra en todo el país (Ley 55 de 2001 que reforma el Artículo 46 del Código de Trabajo).
Estas fechas importantes son parte del simbolismo generalizado de nuestra historia nacional, de sus acontecimientos más importantes y sus luchas nacionales que nos llevaron a tener una república independiente y con identidad nacional propia.
Patria debe hacerse todos los días, comportándonos como buenos ciudadanos, respetando las reglas, controlando nuestro comportamiento social y, sobre todo, respetando los derechos de los demás, lo cual nos permitirá tener un país próspero, en pleno desarrollo y con mucho que ofrecer, a nacionales y a extranjeros, y teniendo ciudadanos integrados a su nacionalidad y con pertenencia de país.
El respeto por lo nuestro incluye a los gobernantes, y a las autoridades, pero estos deben ofrecer igual respeto, sin abusos ni violación de derechos fundamentales a gobernados, entiéndanse, estudiantes, docentes, servidores públicos, empresarios, colaboradores y ciudadanos.
Los padres también son responsables del comportamiento y conducta de sus hijos, por lo que moldearlos adecuadamente, inculcándoles valores y buenas costumbres se hace sumamente necesario. Los colegios enseñan y refuerzan; pero la primera enseñanza debe surgir en el hogar.