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Responsabilidad


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El llamado a la unidad nacional del presidente Ricardo Martinelli, en el mensaje a la nación para propiciar un debate constructivo sobre las obras públicas realizadas, ha sido objeto de reacciones que no prestigian a sectores de la oposición. O no han entendido el significado de la convocatoria o los obnubilan resentimientos y pasiones que los incapacita para iniciar una reflexión constructiva sobre el futuro de Panamá.

La construcción del Estado implica el juego constante de tesis y antítesis en el que los proyectos de desarrollo social se enriquezcan y fortalezcan con aportes de todos. Ciertamente la responsabilidad primordial en el planeamiento del desarrollo económico y social incumbe constitucionalmente a los órganos Ejecutivo y Legislativo. En una sociedad democrática, la oposición debe actuar responsablemente, proponiendo alternativas serias y válidas a los programas de gobierno, y no refugiarse en la emisión de injurias y calumnias.

El pueblo, juez supremo de las actividades políticas del gobierno y la oposición, observa, analiza, extrae sus conclusiones y modula sus decisiones. La tendencia de las encuestas de opinión ubica al presidente Martinelli y a la gestión del gobierno por encima del 60%. Los indicadores económicos elaborados por la FAO, la Cepal, el BID y las calificadoras de resultados, desconectados de pequeñas intrigas localistas, acreditan los resultados de las inversiones en los megaproyectos de infraestructura, la distribución de la riqueza a través de programas sociales y mejoramientos salariales, las cuantiosas inversiones privadas y estatales que clasifican a Panamá en la vanguardia del crecimiento económico.

Tal parece que los resultados globales del desarrollo nacional evaluados por las organizaciones internacionales irritan a la oposición. Sin embargo, la administración Martinelli les ha tendido la mano para que colaboren y no obstruyan, para que reflexionen en dimensión de patria y no con el prisma unilateral de frustraciones coyunturales. Las medidas que proceden de cuestionamientos fundamentados sobre corrupción o desgreño administrativo se someten al veredicto de la administración de justicia. La impunidad va en otra dirección, es decir, para atacar descaradamente a las autoridades y para encubrir las malas prácticas propias.

Los sondeos de opinión revelan que los improperios de la oposición no mellan el reconocimiento a las obras emprendidas. Sin embargo, no es esta la hora del inventario de las acusaciones de mala entraña, sino de emprender un debate nacional sustentado en evaluaciones objetivas. La meta es crear una atmósfera de reflexión nacional sobre el rumbo del futuro de Panamá.

Cuánto más debe hacerse para que los panameños de todos los sectores sociales reciban atención médica eficiente, una educación de calidad, mayores espacios descentralizados de empleo, ampliación integral de vías de comunicación para conectividad de las regiones desde Paso Canoas hasta Darién, fortalecimiento del sistema de seguridad para combatir el crimen organizado, el narcotráfico y pandillas, incrementar mucho más el auge de los polos de desarrollo turístico. En resumen, quedan tareas por hacer con la unidad de todos los panameños de buena voluntad.

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Viernes 14 de agosto de 2026