¡Retenidos!
Los grupos indígenas podrían estar convirtiendo una protesta para rechazar los proyectos mineros y las hidroeléctricas en un caso con implicaciones penales.
Desde hace cinco días mantienen retenidas de forma indebida a centenares de personas entre San Félix y el río Viguí, exigiendo que se cumplan sus demandas.
Incluso las autoridades han revelado que confirmaron que los indígenas impiden que unos 40 turistas costarricenses que se encuentran dentro de un bus puedan bajar del mismo. Sin agua y alimentos.
Al margen de sus demandas podrían estar violando varios artículos del Código Penal. La situación ha motivado que países como Costa Rica exijan el cumplimiento de acuerdos internacionales en materia de seguridad para sus ciudadanos.
La intransigencia ya sobrepasó los límites y es lamentable que el país esté secuestrado por grupos radicales que están jugando con la vida de muchas personas inocentes.
La economía sigue debilitándose, mientras grupos opositores aprovechan para tirarle más leña al fuego. Dejen a un lado la política y miren más allá de las ambiciones personales.
El cierre de la vía Interamericana pasó de ser una protesta a una crisis con implicaciones penales porque se atenta contra la integridad de la población.
Basta de discursos políticos y aporten alternativas para lograr consensos.
El gobierno debe agotar todas las vías para alcanzar ese diálogo y evitar hasta dónde es posible la utilización de la fuerza.
Es una situación complicada, en la que los ciudadanos y los afectados en el lugar exigen respuestas, mientras los indígenas mantienen su posición. Estos hechos solo le hacen daño al país.
