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Retiro del apoyo en la basura


Era lo único que faltaba, porque los otros apoyos ya no existen. Lo que si parece reflejarse es cierta impotencia en las posiciones respectivas de los partidos de gobierno sobre la presencia de Bosco Vallarino al frente de la Alcaldía capitalina. Complicación buscada, Vallarino parece ahora echar mano de las mismas legalidades que le dieron en su momento ambos partidos, amen de aquella que señala taxativamente que él sólo puede ser removido de su cargo por votación popular o por renuncia expresa. La negativa de Bosco a renunciar ha dejado en el aire la petición formulada por el propio presidente, y en evidencia la incapacidad de su propio partido político, que al no poder convencerlo de que se vaya, tampoco ha podido materializar los cambios de gerentes anunciados tras la reunión del alcalde y el Vicepresidente Juan Carlos Varela. Ni una cosa ni la otra, podría ser cuestión de tiempo para que Bosco se afinque como la manzana de la discordia entre uno y otro colectivo, y para incrementar los dolores de cabeza del gobierno. Si Bosco fuera político habría buscado una fórmula satisfactoria tanto para el gobierno como para él. De seguro que sería bien recibida por el Presidente Martinelli y su Vicepresidente Varela. Pero alguien dijo una vez, y podría ser el caso del burgomaestre, que es imposible “pedirle peras al olmo”. Mientras tanto el barco de la alcaldía sigue haciendo agua.