Retomando
Luego de estar un par de semanas enfermo, vuelvo a la columna y esta vez agradecido a Dios y a todos los que hicieron oraciones por mi restablecimiento.
Durante estos días la nota sobresaliente de los noticieros ha sido, la basura. Quejas de los ciudadanos, informes sobre las controversias entre los entes gubernamentales encargados del aseo de la ciudad, y toda la parafernalia concomitante.
Nunca pensé que al estar en el siglo XXI, nuestro país tuviera como principal motivo de queja la recolección de la basura. Y son las imágenes de la televisión de la degradante situación del reguero de basura en distintas regiones de la ciudad y sobre todo la desesperación con que la gente clama sobre este tema buscando una solución pronta y la solución no viene. ¿Será esto una maldición? Quizás, porque todo el asunto depende de las voluntades de los seres humanos. Hace ya muchos años se sabía del interés de algunas empresas extranjeras en el tema de la basura. Y el problema sigue. Se dice que la basura de los panameños es muy cara, ya que estamos tan mal acostumbrados, que al usar productos desechables, a veces desechamos cosas de valor.
EI argentino sacerdote Alejandro del Corro, en una de sus visitas a Panamá, dijo en una conferencia que mucha gente tiene sicología de basura, ellas se sienten basura y por tanto actúan como tal. Y hay que elevar la autoestima, tema que se ha hablado. Y es necesario aumentar la autoestima para poder superar ese sentir, y llevar una vida espiritual y sentirse amado de Dios, sino seguiremos con costumbres y gustos de basura. Y ningún ser humano es basura.
Pena da ver todo el aparato publicitario que se ha desplegado con el famoso “Wild Bill”, Guillermo el Salvaje, norteamericano, que a su llegada inverecundo incluso vino con aires de tomarle el pelo a la gente y alabando a Panamá.
Malaventuranza nuestra tener entre nosotros a semejante ficha que hizo tantos desafueros. Ahora veremos en que queda tanto despliegue y tanta investigación, se siguen desenterrado cadáveres y oyendo las historias del criminal y ¿a dónde vamos con todo esto? Nos haremos famosos. ¿Se le aplicará un remedio congruente?
