Retos compartidos
Después de años de espera, por fin el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, remitió al Congreso, para su ratificación y sin demora, el Tratado de Promoción Comercial (TPC), firmado con Panamá.
La ley vigente en el gigante de Norteamérica establece que el Congreso tendrá 90 días para aprobarlo o rechazarlo; sin embargo, los pronósticos apuntan a que la votación se llevará a cabo antes de que finalice ese periodo.
De concretarse este Tratado de Promoción Comercial, el logro será compartido entre varias administraciones gubernamentales, que se supone negociaron múltiples beneficios, pero salvaguardando los intereses de todo un país.
Este gobierno y el gremio empresarial se muestran positivos ante los nuevos vientos de cambio que se avecinan, ya que muchos productos panameños tendrán facilidades en el mercado estadounidense.
Además, se abrirá el abanico para el sector exportador, que ve con buenos ojos las oportunidades de crecimiento; sin embargo, admiten que se debe dotar de las herramientas necesarias para que el sector agropecuario pueda ingresar con fuerza a Estados Unidos.
Y es aquí donde las dudas se disparan. Los trabajadores del campo temen su desaparición, pues denuncian que no se han hecho los ajustes necesarios para ser “competitivos”.
El agro panameño viene enfrentando problemas desde hace varios años, sin que los encargados de dirigir esta cartera en el sector gubernamental le presten la debida atención.
Los tiempos venideros exigen que los retos se afronten como país, donde los beneficios se distribuyan equitativamente y los efectos adversos también.
No es hora de mezquindades.
