Revolución constitucional
Necesitamos no solamente una nueva redacción constitucional en Panamá para crear el marco jurídico correcto y crear seis poderes de Estado (poder ejecutivo, poder legislativo, poder judicial, poder constitucional, poder electoral, y poder del pueblo (sexto poder), sino también una descentralización económica por cada Gobierno Local o Provincial, donde cada provincia por distritos y corregimientos planifiquen sus propios proyectos de desarrollo social e inversión para sus comunidades con la modalidad de orden de prioridad para su ejecución; sin injerencia del Gobierno Central; obviamente con el control económico correspondiente a este caso.
Será la Cámara de Representantes de Corregimiento (integrada por todos los representantes de corregimiento de cada provincia) la que por mayoría seleccionará los proyectos a ser ejecutados por prioridad para cada corregimiento, de la misma manera serán los encargados de designar las comisiones de selección y adjudicación de las licitaciones públicas de su Gobierno Local, de forma tal que el poder político y económico que el decidir quién hace tal o cual proyecto o proveeduría al Gobierno Local no recaiga sobre la minoría administrativa, es decir el gobernador (electo), los alcaldes, diputados y senadores.
Se fortalecen constitucionalmente y se reglamentan otros temas como el Régimen de Deporte, donde ningún funcionario electo o de asignación directa podrá tener injerencia y participación en los temas de administración y organización deportiva de ligas, clubes, patronatos, ferias y eventos deportivos internacionales. Lo anterior para sacar la política del deporte que tanto daño le hace.
Se reglamenta el Régimen Ecológico y se prohíbe la utilización de las fuentes hídricas para la generación de energía eléctrica, a la vez se crea la zonificación de zonas de protección de parques nacionales (nuevas zonas), humedales, manglares, riberas y cuencas como intocables, aunque las mismas se encuentren en periferia de la propiedad privada.
Entre otros temas de interés indiscutibles nacionales como la creación de nuevas empresas mixtas público privadas, donde el Estado obtenga valores accionarios por medio de su aportación concesionaria de cualquier índole. Necesitamos crear competitividad interprovincial, una competencia sana y pujante que permita mejor crecimiento y desarrollo del interior del país; esto viene acompañado de un mejor control de la rendición de cuentas y la transparencia en la administración de los fondos públicos por medio del fiscal general de la Contraloría y los siete (7) contralores como antes hemos establecido.
Se requiere también descentralizar la educación y el sistema de salud pública, económicamente hablando, creando competencia y pro actividad interinstitucional entre centros educativos, centros de salud y hospitales, donde cada uno pueda atender sus propias necesidades sin tener que esperar a que el ministro o el gabinete apruebe apoyo económico, con juntas directivas, patronatos y con juicio propio para administrar un sistema que hoy no es funcional y que es más costoso para el Estado que la educación privada y la asistencia médica privada.
Necesitamos desarticular el negociado de las corporaciones políticas y sus botines económicos ministeriales y bajar esos recursos económicos a los sistemas operativos de instituciones sensibles que sufren con impotencia no tener lo que necesitan para trabajar? Y hablo de todas las instituciones no solo de salud y educación. Tenemos que acabar de raíz con el sistema actual (destruirlo y darle paso a lo nuevo) y hacer que la política ya no sea tan buen negocio como lo es hoy.
Tenemos que hacer que no sea una vergüenza ser político mañana y lograr que las futuras generaciones vean como un verdadero honor participar en la administración pública como político, porque hoy da ¡vergüenza!
Tenemos que eliminar este sistema presidencialista, centralista y disfuncional para darle paso a la Patria Grande de participación ciudadana, transfiriéndole poder a las bases administrativas del Estado por medio de las direcciones de instituciones y los Gobiernos Locales. Hace poco un "prominente político y diputado de la Asamblea Nacional" declaró que en este momento una constituyente no trae ningún beneficio al país, y me pregunto ¿Quién es él para opinar y decidir esto por nosotros...?, ¿él tendrá conocimientos de historia política reciente latinoamericana?, sabrá ¿qué significa una Revolución Constitucional y una Revolución Ciudadana? ¿Será de su conocimiento que en este país hay fuerzas (ahora pasivas) que pueden llevar al sistema político al descalabro y a una crisis política nacional? Solo espero que su comentario esté al margen de la ignorancia.
Al señor presidente de la República le recomendamos y lo exhortamos a cumplir su promesa de campaña de convocar una Asamblea Constituyente Paralela? Sin importar el modelo de redacción constitucional a utilizar, (Paralela u Originaria), esta será mínimo nuestra postura ante la barbarie que vive nuestro país desde que nacimos como Estado. Y al pueblo panameño le recuerdo que el verdadero poder político y constituyente nos pertenece a todos? no podemos dejar en manos de los tres grupos corporativos políticos que negocien entre ellos nuestro futuro, a la vez que siguen repartiéndose el país de todos.