Revolución y Gobierno en decadencia
Ya son conocidos por el mundo entero los hechos que se están suscitando en Venezuela, producto de una tiranía que se abraza y se esconde en una falsa ideología, acusando al "imperialismo norteamericano" y a la oligarquía de la grave crisis que ellos mismos han provocado, haciéndonos recordar al difunto de El Renacer en sus últimos meses de mandato, evidenciando el resultado final, el cual ellos mismos son parte de ese imperio al que condenan con vehemencia. Son más las interrogantes claras y llanas que las consignas repetitivas de los gobiernos oportunistas. Cuando Hugo Chávez trató de derrocar a Carlos Andrés Pérez, su golpe no provenía de ideología política de izquierda alguna; fallido el mismo, se preparó, y producto del hastío de la sociedad venezolana por la corrupción y un discurso enérgico con protestas y soluciones que hábilmente proyectó el comandante Chávez, logró y caló en la conciencia del pueblo venezolano, que sin dudarlo le dio el voto ganador al militar instruido en la Escuela de Las Américas, ubicada en las riberas del Canal de Panamá. Así que partimos de la premisa de que su ascenso al poder no se inicia con ningún componente ideológico de izquierda.
Ya instaurado en el poder proclama una revolución que al día de hoy no llega, su indiscutible liderazgo político y militar simplemente extraordinario, pero progresivamente desastroso, ya que las riquezas generadas siguen sin ser percibidas por los venezolanos.
Si hubiera asimilado las políticas exitosas que en su momento su mentor político, Fidel Castro, implementó, tal vez sí gozaría de una revolución en beneficio de su pueblo; desafortunadamente, no consolidó la misma ni en vida ni después de su muerte, tocando el turno al que puso para que no le hiciera sombra, pese a su altura física, y como buenos herederos del poder, gozan de los fabulosos petrodólares, producto de su mayor recurso, cuyas riquezas se desbordan en bancos internacionales. La llamada revolución bolivariana con su gobierno están en franca y rápida decadencia con la inminente caída de la tiranía; debemos estar claros que el fracaso de este modelo político no cuajó, no pudo concretarse, o simplemente el pueblo lo rechazó.
Lo que vive el valiente pueblo venezolano hoy día sí es una verdadera revolución, los muertos, jóvenes estudiantes en su mayoría, están logrando y labrando su propio destino a punta de sangre y fuego como verdaderos revolucionarios. Con una oposición un tanto ambivalente salvo por el liderazgo claro y nato de Leopoldo López, quien desde su presidio hoy, con medida cautelar, continúa liderando esa lucha por la autodeterminación de su libertad, con el concurso de sus valientes mujeres y hombres y la eventual y certera rendición de las Fuerzas Armadas, caerá el régimen prontamente.
Este proceso de enseñanza aprendizaje dramático le sigue costando altas cuotas de vidas y muertes a esta gran nación, su fuerte experiencia debe revertirse para no cometer los mismos errores que propiciaron la llegada al poder de sendos discursos ideológicos que, como señala el papa Francisco: "cuidado con las ideologías que siempre acaban en dictaduras". ¡¡¡Acción !!!
Ciudadano