Riccardo Francolini y los costos de la honestidad
Nuestro Istmo es un sitio paradisiaco por su belleza natural y somos igualmente singulares a la hora de medir los valores que sustentan a las instituciones públicas. Referirse a todas es labor harto compleja y de nada serviría, pues de todos modos, los que detentan el poder político y económico en la actualidad prestan oídos sordos a cualquier consejo por más sano que sea. Por ello, esta aportación escritural no se propone convencerles, sino criticarles con respeto y mesura en la más noble de las condiciones humanas, esa casi imperceptible, la de ciudadano.
No conozco personalmente a Riccardo Francolini ni a Jayson Pastor, pero vivo en Panamá y pude percatarme en tiempo real de sus ejecutorias como en la Caja de Ahorros, por ello me permito indicar que si bien es cierto el Ministerio Público tiene facultades para accionar penalmente, esto no se traduce en poder de abusar y encarcelar por razones políticas.
Esta entidad bancaria bajo su responsabilidad pasó de ser un actor secundario al rol de protagonista en el mercado financiero, hecho que, al parecer, no les agradó a figuras del actual gobierno, quienes son expertos en hacer millones en la iniciativa privada, pero en funciones públicas se comportan como inexpertos honestos inútiles. Duro pero cierto.
Como parte del Comité Panameño por la Defensa de los Derechos Ciudadanos asistí al evento en el que se analizó de modo imparcial y objetivo esta encuesta penal y no pude más que sorprenderme de la errática y anormal manipulación de hechos y dichos. Pudiera ser que un fiscal tenga un criterio diverso en algún punto si se trata de conceptos a interpretar, pero cuando se asiste al anfiteatro de la administración de justicia provisto de la manopla y el garrote y no con argumentos y pruebas, sometemos al sistema al exterminio. ¿Quiénes son los responsables? Lo somos todos, por acción o por omisión. Hoy la honestidad no se reconoce, sino que se castiga, pesan las antipatías más que la razón y convertimos a la sociedad en suciedad, los valores en canonjías y los principios en mercancía canjeable al mejor postor.
Espero estar equivocado, pero Varela y sus donantes de campaña deben rezar porque nuestro pueblo no despierte antes de mayo de 2019, ya que de ser así, su futuro lo visualizo entre la hostilidad y el desprecio. Hay cuentas que no se terminan de saldar fácilmente.
Ojalá y haya tregua y se liberen a estos panameños que como muchos otros son dignos de admiración y reconocimiento. Es falso que seamos un país de pillos ni siquiera son el 5% de nuestra población, eso sí, son nefastos y hay que someterlos a proceso, pero a todos no solo a los enemigos, menos a los inocentes.
Abogado