Ridículo mayúsculo

Por: Redacción 24/08/2011

Por ley, los funcionarios pnameños encargados de las sedes diplomáticas -embajadores y cónsules- reciben un salario y gastos de representación y contingencia para poder pagar la residencia que ocupan en determinado país.

No se sabe desde cuánto pasa, pero el Tribunal de Cuentas ha dado con recientes casos de personal en el servicio exterior, específicamente en Londres, Inglaterra, que cargaba los gastos del alquiler de sus viviendas al Estado.

Esta anomalía, como muchas otras por millonarias lesiones patrimoniales y por actuaciones indecorosas, dejan en evidencia una decadente diplomacia panameña, cuyos puestos se reparten los gobiernos desde muchos antes de ganar las elecciones.

El Tribunal de Cuentas y la Contraloría General de la República ya han iniciado las investigaciones y lo mínimo que espera la población es que el personal regrese el dinero de todos.

Ser embajador o cónsul es el sueño incumplido para miles de panameños que se han preparado académicamente, durante años para ocpuar uno de esos puestos; sin embargo, pesan más los vínculos políticos y los lazos familiares con quienes ostentan el poder.

Este sistema irregular para designar a los diplomáticos, practicado por todas las administraciones, sin excepción, lo único que arroja es que verdaderos eunucos mentales utilicen estos cargos para turistear, divertirse, hacerse ricos y manchar la imagen de todo un país.

La diplomacia panameña no puede seguir empañándose por escándalos, por lo que es hora de que su máximo jefe haga de una vez por todas los cambios que prometió en campaña.

El hazmerreír del país trasciende fronteras y eso ya debe preocupar a todos.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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