Río San Juan, manzana de la discordia entre ticos y nicas (II)
Para nadie es un secreto que la reacción panameña se explica porque Nicaragua es gobernada actualmente por una persona internacionalmente aborrecida, sin embargo ello no debe confundirse con que la cuestión del río San Juan distingue banderías políticas a lo interno de los países beligerantes. Recordemos que quienes recientemente se enfrentaron en la Haya, fueron dos gobiernos ideológicamente afines: el del presidente Enrique Bolaños en Nicaragua y el de Abel Pacheco en Costa Rica. En el diferendo actual, tanto el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), como el Cardenal Miguel Obando y Bravo, están apoyando al gobierno de turno, por lo que en caso de una ruptura, Panamá sería la perjudicada, toda vez, que es precisamente Nicaragua el único país, con el que gozamos de un superávit comercial.
No puedo concluir sin exteriorizar algunas dudas que la problemática me despierta. Uno, en la hipótesis de que la finca Aragón no se resulte ubicada geográficamente en territorio nicaragüense, como alude Nicaragua, ¿estaríamos acaso ante una calculada maniobra de Managua, dirigida a conminar a la comunidad internacional a que obligue de una vez por todas a Costa Rica a ejecutar los Laudos de Alexander, fijando los hitos fronterizos?
Dos, si Nicaragua accede a retirar las tropas del territorio en litigio…, ¿que garantiza que la OEA, obligue a Costa Rica a certificar y construir los hitos, que junto a la contraparte, identifico en la frontera y al revés, la situación siga igual que antes, perjudicando a Nicaragua?
Tres, en el evento de que los hitos fronterizos se logren establecer y resulte que efectivamente la finca Aragón se encuentre en territorio nicaragüense, ¿como quedaría parada la OEA?
Por último, con la aquiescencia de las partes…, ¿estarían los Estados Unidos dispuestos a servir de garantes, de que una vez se acuerde el retiro de simultáneo de fuerzas armadas o de seguridad, se inicie de inmediato el establecimiento de los hitos fronterizos?
