Ruido navideño
Hacemos hoy un ferviente llamado a la Autoridad Nacional del Ambiente para que por piedad y en defensa de la salud pública, impida, en cuanto le sea posible, la proliferación de aparatos reproductores de sonido. Tales son los que, con el advenimiento de la Navidad, algunos establecimientos comerciales instalan en sus locales y aceras en su afán de captar clientes mediante una estruendosa y desesperante propaganda.
Año tras año esto ocurre y los más damnificados resultan ser los propios empleados del comercio que tienen que soportar, durante largas horas, una agresión despiadada y brutal contra su sistema auditivo. Tales ruidos, que para simples transeúntes resultan insoportables, bien podrían tildarse de criminales en los casos de empleados del comercio.
Si la tala de un árbol sin autorización acarrea la imposición de multas elevadas, con mayor razón debe castigarse, y más severamente aún, a quienes atenten contra la salud del prójimo y provoquen su sordera permanente.
