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Saber quiénes somos

Por: Redacción 04/05/2015

Prof. emérito de la U. Complutense de Madrid ccssolidarios.org.es

Una cosa es estar vivos y otra es vivir la vida. Algunos la abordan desde la necesidad de hacernos una hoja de ruta personal escrita con descripción de los motivos del cambio, con una lista de objetivos concretos, con los recursos para conseguir esos deseos y nada menos que con la fijación del tiempo de realización.

Todo este proceso me recuerda a los manuales de autoayuda: “usted sí que vale”, “usted puede conseguirlo”, “la voluntad lo alcanza todo”. A mí no me parece serio. Quizás porque, a mis 78 años, vividos con la intensidad con que he sabido y he podido, me alarman estos voluntarismos que tanto daño han hecho cuando generaciones de padres pretendieron que sus hijos alcanzaran metas profesionales, académicas y laborales que ellos jamás pudieron, claro, “¡porque eran otras épocas y no teníamos todo lo que vosotros tenéis!”.

Mi experiencia como profesor de universidad en la que he estudiado y enseñado, reflexionado y compartido los saberes durante 50 años me ha mostrado las consecuencias de esa locura de valorar el tener más que el ser, el conseguir grados antes que la sabiduría, el transformar la memoria en un almacén en lugar de ayudar a construir una cabeza bien estructurada. “No se trata tanto de una cabeza bien llena como de una cabeza bien organizada”, decía Montaigne.

Ese lanzarse a por los objetivos aún poniendo en juego la felicidad personal no produce ciudadanos maduros e integrados. Sostener en la práctica que “vale más lo que más cuesta” es otra aberración que ha producido ingentes víctimas. A mí no me cuesta querer a mis nietos, a mis hijos, a mi esposa, a mis padres y hermanos, a mis amigos y a mis discípulos. Me gusta y me llena de satisfacción y vale más que los títulos, grados, honores recibidos.

Las grandes conquistas se hicieron realidad porque alguien las soñó. La imaginación es tan fundamental como el razonamiento, la ilusión y el esfuerzo necesario. Recuerdo a Einstein, “los que dicen que es imposible no deberían molestar ni interrumpir a los que lo están haciendo”. Los jesuitas siempre encargan las cosas más urgentes a la persona más ocupada. Esa encontrará el tiempo para hacerlo.

“Yo sé quién soy”, decía Don Quijote. Y esa es la clave de toda educación auténtica y verdadera: ser capaces de abordar las contingencias, adaptarse a la realidad para transformarla y dejar nuestra huella. Educere… Sacar lo mejor de cada uno. Para alcanzar la maduración, para ser uno mismo. No se trata de alcanzar victoria alguna, que exige vencidos, sino el éxito de desplegarnos, de crecer, de madurar y de ser nosotros mismos. Yo tengo derecho a estar aquí.

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Viernes 31 de julio de 2026

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