default

Sacar las castañas del fuego

Por: Redacción 21/05/2017

 
El 17 de abril a las 8:00 a.m., escoltado por miembros del Senan y militares norteamericanos, el submarino de ataque nuclear USS Dallas, SSN 700,  realizó la travesía de norte a sur con la autorización de la ACP, según informaron varios rotativos locales e internacionales. No obstante, en Panamá, aparte de la noticia televisada y publicada en los diarios, no encontró eco en las autoridades, ni llamó la atención de los especialistas en los tratados del Canal de Panamá y el acuerdo de neutralidad que firmaron nuestro país y los Estados Unidos en 1977, pese a algunos comentarios y opiniones expresadas en redes sociales. El acuerdo firmado entre el presidente James Carter y el general Omar Torrijos Herrera, establece claramente la condición de neutralidad permanente, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra, el tránsito a través del Canal debe mantenerse abierto y libre equitativamente, de forma razonable, justa y consistente de acuerdo a los principios del Derecho Internacional. Como ciudadana panameña, me preocupa sobremanera, la interpretación que de la neutralidad se le esté otorgando al Canal de Panamá, especialmente, en momentos en que los Estados Unidos de América y su gobierno recién electo, mantiene una  tirante relación con Corea del Norte, quien ha amenazado con disparar misiles nucleares ante la mínima provocación de los Estados Unidos hacia ellos.
¿Cuáles serían posibles consecuencias de un ataque nuclear a puntos estratégicos, en este caso, el Canal de Panamá, al considerarse que representa un peligro en ciernes para la seguridad de su país, si el tránsito de naves con carga y propósito bélico, se realiza por nuestra vía interoceánica? El Canal de Panamá es un objetivo militar para uno y otros bandos y su utilización debe coadyuvar a mantener el equilibrio, la paz y salvaguardar, sobre todo, la seguridad de nuestro país y sus 4 millones aproximados de habitantes.
Un ataque nuclear de Corea del Norte o de cualquier otra nación aliada o no de los Estados Unidos, al Canal, traería consecuencias de magnitudes insospechadas, entre ellas:  1) Acabaría con las instalaciones recién inauguradas del Canal ampliado, cuyo propósito es la oportunidad y la maximización de este recurso fundamental para la economía de nuestro país y de la cual dependemos todos los panameños, ya que con sus aportes, una buena parte se invierte en los programas educativos, sociales y de desarrollo proyectados por nuestro gobierno; 2) Sin canal donde transiten barcos o naves bélicas, Panamá estaría confrontando un desastre de proporciones épicas, al quedar sin poder utilizar la vía para los fines comerciales propuestos; 3) Sin el ingreso anual que se percibe del mismo, quedaría aún la deuda a pagar por el Gobierno, sin poder realizar las obras sociales y de desarrollo a que está destinada esta fuente de riqueza panameña; 4) Dejaría cesante a la mano de obra técnica, calificada, profesional y administrativa de la Autoridad del Canal de Panamá.
El Canal de Panamá debe mantener su propósito y compromiso de una vía interoceánica neutra que promueva tanto la paz y la cooperación entre las naciones, como el progreso y el desarrollo económico nacional, por el bien de las futuras generaciones de panameños y no permitir el uso inadecuado de nuestro recurso para utilizar este bien en guerras, muerte y hambre en nuestro país y en el mundo entero. Hagamos memoria colectiva y que nuestro legado para nuestros hijos y nietos,  sea que Panamá continúe siendo puente del mundo y corazón del universo para  la colaboración mutua y la concordia mundial.
Docente

Edición Impresa

Miércoles 15 de julio de 2026