Sakineh Mohammadi Ashtiani, frase de lapidación
Nacida en Irán en 1967, madre de dos hijos Sakineh Mohammadi Ashtiani, está presa bajo el régimen iraní desde el año 2005. Aun en mayo de 2006 fue condenada a recibir 99 latigazos por mantener una "relación ilícita" con dos hombres, pero ha vuelto a ser condenada y esta vez a morir lapidada bajo el cargo de relación extramatrimonial y de estar involucrada en el asesinato de su esposo.
Durante el juicio al que fue sometida, dos de los cinco jueces del tribunal la declararon inocente, pues se argumentó que ya había sido castigada suficiente por flagelación aunque no había pruebas suficientes de adulterio contra ella. Sin embargo los otros tres, incluido el presidente del tribunal, la declararon culpable basándose en el “conocimiento del juez”, un principio de la legislación iraní que permite a los jueces tomar una decisión en relación con la culpabilidad del acusado aun en ausencia de pruebas claras o concluyentes.
Este es el panorama que se le presentó a Sakineh Mohammadi Ashtiani, en un país que sigue teniendo uno de los índices de ejecución más altos del mundo, y que además, según su código penal el valor de la vida de una mujer es la mitad del de la de un hombre, con el agravante de que el testimonio de un testigo hombre equivale al de dos mujeres.
Muchos países tanto de la Unión Europea, América y del resto del mundo incluyendo varias asociaciones no gubernamentales de defensa de los derechos humanos, han manifestado su repudio a la forma de ejecución de la sentencia por lapidación la cual ha sido calificada como una "barbarie más allá de las palabras".
Según los últimos reportes durante el 2009 fueron ejecutadas en Irán más de 388 personas, de las cuales al menos 14 de ellas públicamente y una mediante lapidación. Hasta la fecha 7 mujeres siguen actualmente en riesgo de ser lapidadas en cualquier momento. Desde el año 2002, al menos 6 mujeres han muerto apedreadas en Irán bajo la acusación de haber cometido adulterio estando casadas.
Hoy día el veredicto de lapidación sobre Sakineh Mohammadi Ashtiani, se ha frenado y está siendo revisado gracias a la presión mundial que no concibe que en este siglo se impongan esta clase de condenas y castigos, los cuales atentan y van en total detrimento de los más sagrados derechos individuales, como lo es la legítima defensa, un proceso justo y a la igualdad de género, además que soy del criterio que nadie debe ser condenado a muerte por tener sexo, más si es sexo seguro.
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