Salarios e inequidad

Por: Redacción 01/11/2017

La inequidad de la economía panameña se manifiesta de múltiples maneras. Entre estas se encuentra la creciente pérdida de participación de la remuneración de los asalariados en el Producto Interno Bruto (PIB), fenómeno que, tomando como referencia el largo período que va de 1996 al 2014, ha tomado una forma bastante radical a partir del año 2000, abarcando, por tanto, el lapso de tiempo en que ocurrió el más reciente período de intenso crecimiento económico.

En efecto, si se compara la relación entre las remuneraciones de los asalariados y el PIB del año 1996 con la del año 2000, encontramos que la misma mostró una variación prácticamente nula, al pasar de 37.6% en el primero de estos años a 37.8% en el último de estos. Esto, sin embargo, resulta distinto a partir del año 2000, lo que queda claro si se tiene en cuenta que esta relación disminuyó hasta 33.1% en el 2005, para luego seguir su tendencia decreciente y alcanzar a 30.5% en el 2010. Más aún, el proceso de caída de la relación remuneraciones de los asalariados – PIB siguió su movimiento descendente después de este último año, de manera que el registro de este indicador fue de apenas 27.0% en el 2014. En pocas palabras, entre el 2000 y el 2014 los asalariados vieron reducirse su participación en el PIB en 10.8 puntos porcentuales.

Es conveniente señalar que este fenómeno no refleja un incremento de la participación de los llamados ingresos mixtos, ya que estos en el mismo período de referencia (2000 – 2014) pasaron 12.9% a 5.8%, pese a que en el último año se incluye el consumo de capital fijo correspondiente. Tenemos, entonces, que el elemento que ha ganado en su participación en el PIB es el excedente bruto de explotación, es decir las ganancias brutas.

También es conveniente señalar que entre el 2000 y el 2014 la participación del empleo asalariado en el total de la ocupación se elevó de 66.4% a 70.6%, de manera que el fenómeno bajo análisis tampoco se puede explicar por una caída de la importancia relativa de los asalariados en el empleo total. En cuanto a la productividad del trabajo, con el fin de mantener la comparabilidad estadística, se puede señalar que entre el 2000 y el 2014 la productividad media del trabajo se elevó en 43.4%, por lo que la caída de las remuneraciones de los asalariados en el PIB tampoco puede explicarse por una reducción de la productividad del trabajo.

La única explicación que queda para todo esto es que la relación entre la fuerza y capacidad de negociación del trabajo y la del capital ha venido favoreciendo a este último factor. Estamos frente a una situación de deterioro de la justicia social. Se trata de una situación que, tomando como referencia la distribución observada en el 2000, ha significado para los asalariados una pérdida de $ 25176.3 millones entre el 2000 y el 2014. El país no solo precisa de un incremento adecuado del salario mínimo, también necesita de un incremento general de salarios.

Economista

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Lunes 13 de julio de 2026