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Saldemos la deuda


Las estadísticas de niñas y adolescentes embarazadas en Panamá está tomando ribetes preocupantes en una sociedad que carece de instrumentos oficiales coordinados para educar a nuestras futuras generaciones sobre la necesidad de manejar responsablemente su sexualidad.

Estadísticas recientes del Ministerio de Educación señalan que en los últimos cinco años el número de estudiantes embarazadas aumentó a 4,445, entre las cuales se cuentan hasta niñas de primaria.

Sin embargo, este es solo el daño visible de la falta de una política de educación sexual pública. Hay una situación aún peor que subyace en estadísticas frías. El número de adolescentes con VIH y otras enfermedades de transmisión sexual también crece rápidamente.

En los tres últimos años, la cantidad de niños de entre 10 y 14 años con VIH creció a 17 y los de entre 15 y 19 años se disparó a 104 casos. Cifras que por sí solas causan espanto.

Y mientras esto sucede, se retrasa el inicio del debate de un proyecto de ley sobre educación sexual pública, porque algunos de sus protagonistas evitan comparecer a la Comisión de la Mujer, la Niñez y la Familia de la Asamblea Nacional.

La discusión amplia y sincera sobre este delicado tema es imperante. En esto todas las opiniones cuentan y lo que se busca al final es generar el mejor documento posible, en beneficio del país.

Ya lo ha dicho la UNESCO, “la sexualidad es un aspecto fundamental de la vida”, y nuestros niños y adolescentes tienen derecho a conocer información oportuna sobre el particular.

En este tema es esencial el papel del Estado a través de las escuelas. Educar de manera profesional a nuestros hijos les quitaría un gran peso de encima a los padres de familia, que en la mayoría de los casos no están capacitados para hablarles de este tópico.

Esta es una deuda con el país que es necesario saldar con prontitud y responsabilidad. No podemos anteponer intereses personales o de grupo mientras las escalofriantes estadísticas continúan creciendo.