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Salir del círculo de la pobreza

Por: Redacción 07/02/2015

Las desigualdades socioeconómicas norte-sur siguen en aumento en nuestro planeta. En el año 2025, más de 5,000 millones de personas, es decir, el 70% de la población mundial, vivirá en ciudades pobres. La mayoría de países de Asia, África y Latinoamérica se ven atrapados en un modelo insostenible sin salida a corto plazo. Las materias primas y la mano de obra, los principales recursos que tenían que ofrecer, decrecen en demanda por parte del mercado internacional, que cada vez prefiere sintetizar materiales en favor de tecnologías que prescinden del trabajo personal.

Gran parte de la responsabilidad de este empobrecimiento recae en los estados del Norte. Su desastrosa descolonización ha condenado a la mayor parte del planeta a vivir en estados insostenibles, que carecen de industria, de suficiente personal formado y preparado para puestos clave e infraestructuras competentes. Tras la Primera Guerra Mundial, movidos por un deseo de evitar nuevos conflictos y el rechazo a los imperios colonialistas que había provocado la mayor guerra conocida, una fiebre nacionalista a nivel mundial avivó las aspiraciones de muchas regiones que no estaban económicamente preparadas para una independencia.

Empujados por las presiones del mercado, muchos países se ven obligados a los procesos más atroces, a la deforestación descontrolada, a la captación desesperada de un capital que les permita sobrevivir a las deudas externas. Son estados dependientes de los préstamos de los países ricos, viven sostenidos por un crédito internacional que les mantiene a flote, en vez de recibir una inversión internacional que les permita construir infraestructuras, y mejoras en la tecnología.

La expansión económica de algunos gigantes asiáticos que se han lanzado a la compra masiva de territorios y recursos naturales para su explotación exhaustiva parece solo agravar las perspectivas de los países del sur.

Es imprescindible generar alternativas a la economía de libre mercado y al capitalismo salvaje que genera esas desigualdades, avivadas también por la globalización. Entre algunas de las soluciones posibles se incluyen la de responsabilizar a las grandes corporaciones transnacionales de los desajustes que provocan en la economía mundial.

Dar a conocer la situación a la que se enfrentan los países más empobrecidos, denunciar los abusos que se comenten contra su soberanía en nombre de la economía liberal y del mercado global y animar a pensar y buscar soluciones deben ser prioridades para la humanidad.

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Miércoles 5 de agosto de 2026