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Salud curativa, al acceso de todos los habitantes de la ciudad capital


Francisco Paz (francisco.paz@epasa.com) / PANAMA AMERICA

A diario las crónicas policivas de los medios de comunicación describen como plegaria en misa, que la víctima fue trasladada a tal hospital y de allí al Santo Tomás o al Complejo de la Caja de Seguro Social (CSS).

Las dos principales instalaciones hospitalarias de una metrópoli donde confluye más de un millón de habitantes, siguen siendo los únicos centros para atenciones especializadas, que en términos médicos se traduce en tercer y cuarto nivel de atención.

Diversas administraciones intentaron en su momento desconcentrar los servicios que ofrecen ambos nosocomios sin conseguirlo.

En la periferia, hospitales como el San Miguel Arcángel, San Judas Tadeo o más recientemente el de la 24 de Diciembre se han quedado cortos en este esfuerzo, y policlínicas como la de Juan Díaz y San Miguelito y hasta centros de salud como el del Valle de San Isidro se han convertido en centros hospitalarios “de hecho” por la cantidad de casos críticos y de traumas que atienden.

Tanto el Santo Tomás como el Complejo de la CSS se encuentran en el centro de la ciudad, al igual que los dos hospitales dedicados a la población infantil, discriminando a cientos de miles de residentes de las denominadas “afueras” de esta urbe, que crece en forma desordenada.

Entonces, nos encontramos con muertes en barrios de esos sectores que pudieron haberse evitado si se hubiera contado con un hospital especializado.

Se hace imprescindible que el norte y este de la capital cuenten con hospitales de tercer nivel, que contribuyan realmente a eliminar la presión que enfrentan estos hospitales y que en su momento se trasladará a la ciudad hospitalaria de la CSS.

La eficiencia en los servicios de salud se alcanza haciéndolos accesibles a la población, sin olvidarnos de darle un presupuesto decoroso para su funcionamiento y mantenimiento.

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Martes 18 de agosto de 2026