Salud en entredicho
Un insólito suceso estremeció la grandeza de la tierra en la antigüedad, la aparición del "Homo sapiens", adornando la silenciosa prehistoria con su función estelar, glorificando lo soberano y atractivo del congeniar humano. Pero todo no era compatible en este universo conflictivo, la señal de un desacuerdo en el futuro cercano presagiaba hechos malignos un tanto alejados de la pretenciosa armonía coadyuvante. Escalofriante factor irrumpió imposible de parar, las enfermedades que estos vecinos proliferaban a diestra y siniestra por la superficie del hábitat, con consecuencias calamitosas que aún en nuestros días reclaman las ruidosas advertencias preventivas. Algunos servirán de alimentos mejorando la salud y belleza del ser pensante, otros serán los eternos enemigos llegados a pelear con el ser humano, y a ellos he de referirme.
Siempre hemos pensado que las ciudades son las comunidades más sanas y hermosas de un país, pero cuán lejos se encuentra el interés, que animados en nuestro pensar administrando los sanos deseos, autorizado por el sabio análisis. Las asociaciones humanas residentes en las metrópolis son las desaliñadas en su proceder, actuando de promotoras de actitudes perversas ampliando los medios para la libre multiplicación de gusanos, mosquitos, ratones y moscas.
Miremos los errores que pululan al derecho y al revés por los rincones y parques de la ciudad de Panamá. Grupos de personas que aparentan no tener cabezas deambulan por los diversos predios arrojando cualquier cantidad de inmundicias malolientes. Aquí surge una pregunta a manera de ardid, ¿quién es el responsable del atasco basural de las calles, parques y avenidas en la urbe? Lo disparatado carente de sentido común donde podemos contabilizar sus congéneres: la escuela, el hogar y la sociedad que han perdido los créditos cuantitativos de solvencias halagüeñas.
Aquí se emplea la cabeza para el sombrero, pero sin ningún aditamento aromático de tipo didáctico o fragante. Jamás pensamos en remozar el rostro de la capital sumándoles elementos atractivos, comprendo que esto es negativo para el grueso de la población encargada de alentar los criaderos de animales mortíferos que se incrementan en áreas infectadas de materiales en descomposición. Ya el zika, dengue y el chikungunya nos tienen capturados, ese será nuestro legado, también nuestro destino.
Han pasado algunos días desde que observé en la tele a dos jóvenes muy hermosas, y una de ellas manifestó que no tenía en su cuerpo una parte que no estuviera con picaduras de zancudos, esto acontecía en el corregimiento de Juan Díaz. En el pasado, las fumigaciones llegaban a nosotros en ciclos ordenados, hoy no las conozco. Somos enemigos de la naturaleza, hemos acabado con la flora y la fauna, por esta simple razón los veranos son más rigurosos y extensivos.
El deber de las autoridades es vigilar y multar a todo aquel que denigra lo brindado por el Creador. Vivimos el mundo estrafalario colmado de fantasías, donde la inseguridad goza enviando a la mente el falso consuelo nutritivo de ideales vanos, incapaces de acaparar los beneficios fértiles. Cuando llueve se desborda el agua por la presencia de basura en los caudales naturales o prefabricados. No veo que exista una estricta devoción con el propósito de solucionar el siguiente misterio.
Escritor