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Salud financiera


REDACCION / PANAMA AMERICA

Los panameños tienen un alto nivel de endeudamiento provocado en parte por la cultura consumista y las facilidades de tener a mano una tarjeta de crédito. Los especialistas en banca dicen que el problema no son las tarjetas de crédito, sino el abuso de las mismas. Sin embargo, es muy cierto que estos productos son cada vez más masivos y que las entidades bancarias hacen lo imposible por expandir su cartera de clientes colocando tasas de intereses atractivas los primeros meses y después las disparan a niveles altos.

La bonanza económica que vive Panamá también incita a los ciudadanos a buscar más crédito para adquirir productos o servicios; en muy pocas ocasiones las personas se detienen a ver los intereses y otros cargos que generan las tarjetas de crédito, como las anualidades, los diversos seguros y los cargos adicionales que se cobran por morosidad. Al ser un producto comercial, toda la estrategia que gira alrededor de las tarjetas busca que los clientes la utilicen con mucha frecuencia. Es normal que los planes crediticios en esta materia contemplen millas por cada dólar gastado o viajes a una isla paradisiaca.Los bancos y las empresas financieras que comercializan estos productos están en la libertad de ofrecer toda clase de promociones, pero los consumidores deben también informarse y leer las letras pequeñas que llegan en los contratos. Hay mucha desinformación sobre el manejo de las tarjetas de crédito y los compromisos que representa tener una en la cartera. Hace falta que las autoridades que regulan el mercado también cumplan con su misión de equilibrar las cargas.Muchos consumidores ignoran que existen leyes que les permiten acogerse a arreglos de pago y que los bancos no pueden cobrar intereses adicionales en medio de este acuerdo con los clientes. Además, el mercado es tan competitivo que las tasas de interés varían considerablemente entre una entidad bancaria y otra, por lo que sería ideal que instituciones que protegen a los consumidores ofrezcan más información sobre los distintos planes. Entre más educado esté el consumidor podrá tomar una mejor decisión. Cuando una persona queda morosa porque no logró pagar en la fecha establecida su cuota mínima es sometida a un bombardeo de llamadas telefónicas y su historial de crédito queda manchado. Las reglas del juego son claras y cuando se incumple un compromiso bancario hay toda clase de recursos para hacer efectiva esa deuda, sin embargo, los clientes deberían tener derecho a negociar.El crédito es una alternativa para resolver muchos problemas e imprevistos, pero también se puede convertir en un dolor de cabeza cuando no se puede manejar. La educación sobre letras, intereses y plazos para hacer efectivos los pagos tiene que ser abierta. Las dudas que surjan al momento de pactar acuerdos financieros tienen que ser resueltas antes de estampar las firmas en los documentos. En la medida en que se logre mejorar la divulgación de todas las leyes, normas y reglas que ofrece el mercado habrá menos personas descontentas y endeudadas. El tema invita al análisis de todos los sectores económicos del país.

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Viernes 14 de agosto de 2026