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Salud, luego de 20 años de democracia


En el pasado gobierno, el subdirector encargado de la CSS y la dama que reemplazó al ministro ginecólogo por su loable labor en la crisis de ese período, expresaron en una reunión de negociación con los gremios de salud, que los puestos de mando y jurisdicción en una entidad eran para los amigos en quienes confiaban los dirigentes máximos. Yo solo les respondí que -dada la labor que algunos realizaban- quizás la mejor recomendación que les podía hacer a los máximos jefe, era que cambiaran de amigos. Hasta ahí llegue como asesor de la COMENENAL.

Si echamos una mirada a las administraciones en las dos entidades sanitarias panameñas durante los pasados 20 años, podríamos resumir lo siguiente: Jamás entendieron los 5 componentes fundamentales del universo sanitario.

A - Necesidades o Demandas: Esto significa qué es lo que realmente necesita la gente que vive en los diferentes espacio-población de acuerdo a su perfil demográfico y epidemiológico.

B - Oferta o Estructura: Trata de la Red de Instalaciones de diferente complejidad, con la suficiente capacidad potencial de respuesta de la más alta calidad y oportunidad a lo largo y ancho de toda la geografía.

C - Procesos: Involucra el diseño de cómo, quién, dónde y cuándo las actividades propias a la atención, serán dispensadas a las personas y al ambiente (urgencia, atención ambulatoria, hospitalización, cirugía, rehabilitación, laboratorio, farmacia, imagenología, etc. )

D - Productos: Son los hechos consumados en la realidad, tales como dosis de vacunación completas, apéndices, hernias, vesículas, cesáreas, y partos atendidos. Es decir satisfacción real de la comunidad que no tiene que hipotecarse en el sector privado que ahora hasta insumos vencidos nos cobran.

E - Impacto es la suma total de los esfuerzos de todo el sector en forma de descenso de los indicadores negativos de morbilidad, mortalidad y discapacidad, que disminuyen la calidad y la esperanza de vida del panameño de a pie o “enzapatillao”.

Creo que en el fondo todo ha sido el producto de esa incapacidad gerencial crónica entre los jerarcas de la salud del MINSA y la CSS y de no ser capaces de anteponer los verdaderos intereses del pueblo a sus egoísmos, celos, intereses y ambiciones; factores que no han permitido que ni siquiera se lograra consensar un Plan Nacional de Salud, que trate a la República como un todo y que satisfaga plenamente con servicios de salud integrales a todos los panameños; que aún esperan impacientes que el mensaje de salud vigoroso y renovado les alcance, para no seguir siendo ciudadanos de segunda categoría.

Por lo pronto no evalúo a los actuales dirigentes, quienes todavía luchan contra la burocracia enmarañada que hace casi imposible la gestión y se enfrentan a los intereses de todos los que se oponen a cualquier tipo de cambio. Lo fundamental es entender de una vez por todas que la salud es un derecho de todo ciudadano y un deber intransferible de todo Estado moderno.