Salud Pública en Taiwán: transición y reforma
En la década de los años de 1950, la prevención de las enfermedades contagiosas era el asunto de salud pública más importante en Taiwán. Los esfuerzos en la prevención de enfermedades resultaron en la erradicación de la viruela, cólera, peste y rabia, en los primeros 15 años de la retrocesión de Taiwán a la República de China.
En 1965 fue certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una zona libre de malaria. Además, fue conocida en cierta oportunidad por su prevalencia de enfermedades hepáticas, con la hepatitis B siendo, entonces como ahora, el mal más común. Sin embargo, todos los recién nacidos en Taiwán han recibido una vacuna contra la hepatitis B desde el año 2000 y, por lo tanto, existe una muy baja tasa de portadores en niños de esta generación. El porcentaje de infección crónica por el virus de la hepatitis B es menor al 1%, comparable con los países desarrollados en Europa, Estados Unidos y Japón. Esto resalta en marcado contraste con la situación en 1980, cuando cerca del 15.2% de los adultos estaban infectados con el virus de la hepatitis B (el más alto porcentaje a nivel mundial). Tales avances muestran la determinación por eliminar la hepatitis B.
Con la disponibilidad de antibióticos y vacunas, se ha logrado ahora controlar mejor las enfermedades contagiosas. Sin embargo, los nuevos tipos de estas enfermedades siguen constituyendo una gran amenaza para la salud pública. Cuando se confirmó el primer caso de la gripe H7N9 de Taiwán, en abril del presente año, los centros para control de enfermedades de la nación, basados en los principios de transparencia, apertura y precisión, reportaron inmediatamente el incidente a la OMS de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Aunque Taiwán no es actualmente parte del Marco de Preparación para una Pandemia de Gripe (OMS/PPG), cumplimos con todos sus reglamentos, participamos voluntariamente en el mecanismo de seguimiento transparente para materiales biológicos de PPG y suministramos cepas de virus a las partes que así la requieran.
El programa del Seguro Nacional de Salud (NHI, siglas en inglés) es otro hito en la salud pública. Desde su implementación en 1995, el NHI ha removido las barreras económicas de la atención médica y ha aumentado la accesibilidad. En los últimos 18 años, la tasa de satisfacción con el programa se estima entre el 70% y 80%, y los logros han sido elogiados por el mundo entero. Como un esquema obligatorio, el programa del NHI cubre a todos los taiwaneses, y como más del 92% de las instalaciones médicas en toda la nación ha sido contratado por el programa del NHI, resulta fácil para los participantes del programa contar con atención en un establecimiento médico de su propia elección.
Taiwán ha iniciado un plan para crear una “década dorada” de prosperidad, que procura lograr lo siguiente para el año 2020: una reducción del 20% de la tasa de mortandad por cáncer, una disminución del 50% en la tasa de fumadores entre adultos (de 20% a 10% de la población), y un aumento de dos veces la cantidad de adultos que se dedican a una actividad física regular.
Nos enfrentamos ahora al desafío de promover la salud para las personas mayores, su adecuada y continua participación en actividades sociales, y la justicia intergeneracional. Estamos promoviendo importantes reformas financieras, tales como el esquema de la segunda generación del NHI, que involucra la cooperación interministerial; así como un programa de cuidado a largo plazo, como parte de un esfuerzo por crear un completo sistema de seguridad social de la próxima generación. En respuesta al llamado de la OMS por el cuidado a los discapacitados, el país es uno de los pocos miembros que han adoptado la Clasificación Internacional de Funcionamiento, Discapacidad y Salud en su evaluación de la discapacidad, que ha sido integrado en su sistema de bienestar social.
Dados los muchos retos al ofrecer atención de salud pública de la próxima generación, la comunidad mundial necesita la coordinación y cooperación tanto interdepartamental como internacional para asegurar que los limitados recursos sean usados apropiadamente para crear un sistema de salud que tenga cobertura universal y para cumplir el objetivo final de la OMS de salud para todos y alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio relacionadas con la salud y cumplir mejor su responsabilidad de retribuir como un miembro de la comunidad mundial.