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Salud, una inversión vital

Por: Redacción 30/06/2015

Como ciudadanos de a pie nos preocupa la realidad del sistema sanitario panameño. Soy una fiel convencida de que solo la educación les abre el abanico de las oportunidades a los “hijos del pueblo”, por eso en su momento elevé mi voz con respecto a las becas y mi aquiescencia sobre todo aquel apoyo económico que se le brindó al estudiante Rafael Buchannann, aspirante a la profesión de aviador en una universidad extranjera.

Pero regresemos al tema sanitario panameño y la decisión intransigente de las autoridades de Salud en cancelar las becas para estudiantes de medicina en cualquier centro educativo fuera de los linderos de la geografía nacional. Nos llama poderosamente la atención escuchar al premier de Salud manifestar que las becas para estudiar medicina en La Habana, Cuba, se suspenden a partir de este año por las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa), argumentando el alto costo que genera la formación de profesionales de la medicina en esa ciudad.

Por eso, la intención de este artículo no es dejar en tela de duda la calidad de la formación de los estudiantes de medicina en Panamá, la que estimamos excelente, no obstante, sí sustentar el porqué es oportuno el intercambio cultural, conocimientos, experiencias de otras latitudes, aclarando que no me une concepción ideológica, parentesco con gremios médicos ni interés alguno con ninguna nación en particular, simple y llanamente sacar del oscurantismo la concepción primitiva de creer que el progreso de un país se garantiza con la contención del gasto público en áreas tan sensitivas como es la formación en la rama de la medicina, que tanta falta hace en un país que se caracteriza por un modelo curativo, poco eficiente y costoso.

No creo que aumentar la cantidad de cupos en la Facultad de Medicina en la Universidad de Panamá es la panacea para hacer frente a la demanda de profesionales de medicina en las zonas recónditas del país. Cuando escasamente el 23 de diciembre de 2014, en un diario de la localidad, el decano de ese centro de enseñanzas, Enrique Mendoza, informó que la infraestructura de la facultad está vieja y representa un “potencial peligro” para estudiantes, docentes y empleados administrativos.

Por ejemplo, planteó que las aulas no están acondicionadas y los laboratorios no tienen los equipos correspondientes para que los alumnos hagan sus trabajos de investigación y prácticas de aprendizaje. 

Ahora bien, reflexionemos sobre la ganancia para el país, optando por la continuidad de las becas en naciones que dan ejemplo en la práctica de la medicina, no obstante, con la salvedad del destierro de concepciones ancestrales de considerar que en la isla caribeña adoctrinan sobre el comunismo, aumento de la competencia para el servicio de la medicina privada o bien te adiestran para las guerrillas, todo lo alejado de la realidad, pues numerosas fuentes internacionales, incluidas la Organización Mundial de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras agencias de la ONU, y el Banco Mundial, sustentan la calidad del servicio sanitario cubano.

Según el organismo de las Naciones Unidas, el sistema de salud de Cuba tiene valor de ejemplo para todos los países del mundo.

Cuba, en mayo de 2014, presidió la 67 Asamblea Mundial de la Salud como reconocimiento a la excelencia de su sistema de salud.

Cuba forma a jóvenes médicos del mundo entero en la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam). Desde su creación en 1998, la Elam ha graduado a más de 20,000 médicos de más de 123 países. Actualmente, 11,000 jóvenes procedentes de más de 120 naciones cursan la carrera de medicina en la institución cubana. Según Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, la Elam es “la escuela médica más avanzada del mundo”.

De esta manera podría continuar listando la multiplicidad de elementos para destacar que la suspensión de las becas es un asunto de voluntad política de ubicar al individuo en el centro del proyecto de sociedad porque la salud del ser humano se garantiza en la calidad, pero también en la cantidad de profesionales médicos como pilares de la salud al servicio de toda la población vulnerable, además, la única forma real en que los hijos del pueblo estudien una profesión tan costosa es a través de los apoyos económicos, llámese beca, ayuda estudiantil o asistencia económica.

Pero qué oportuno serían los testimonios de solidaridad de los exbecarios formados en las universidades cubanas, cuyas demostraciones echarían por tierra el rancio pensamiento que sostienen que los noveles galenos regresan con conocimientos de dudosa procedencia. De lo contrario, con la medida en ejecución serán los “hijos de la oligarquía” los que ejercerán la medicina en Panamá, los que seguirán engordando sus bolsillos en sus clínicas privadas, con el certero aumento de falta de médicos en aquellos arrabales donde los centros de salud no les llega los medicamentos, el agua ni el fluido eléctrico.

¡Que viva el tercermundismo!

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Viernes 31 de julio de 2026

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