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Saludos al Cuerpo de Bomberos de Panamá


La idea de crear un grupo de bomberos encargados de velar por la seguridad ciudadana cuando se dieran siniestros en la ciudad de Panamá fue entre 1870 a 1880, cuando se construyeron los primeros cuarteles cercanos a la Iglesia de Santa Ana. Allí se erige el busto a la insigne poetisa Amelia Denis de Icaza, y otro con una cisterna ubicado frente al Palacio Episcopal en la Plaza de la Catedral.

De esta forma, se iniciaba el nacimiento de una nueva entidad encargada de controlar incendios en la ciudad de Panamá. Este anhelo de crear un Cuerpo de Bomberos organizado se formaliza en el año de 1887.

Por medio de tributos voluntarios y en efectivo se logró recaudar lo suficiente como para adquirir carros bomba y los equipos necesarios, tales como escaleras, mangueras, hachas y demás implementos con la finalidad de sofocar siniestros en la ciudad capital.

Posteriormente, el 18 de noviembre de 1887, Ricardo Arango y Rodolfo Halsted, ciudadanos panameños, pero que habían pertenecido al Cuerpo de Bomberos de Guayaquil en Ecuador, gestionaron la organización de un Cuerpo de Bomberos dando inicios el 28 de noviembre de 1887.

Durante la firma del acta de la fundación del Cuerpo de Bomberos de Panamá figuran los señores Ricardo Arango, Rodolfo Halsted, René Echarte, Ricardo M. Arango, J. F. Arango, Belisario Arango, entre otros.

En ese año, se formaron las compañías, la primera estuvo a cargo de Rodolfo Halsted y René Echerte; la segunda y tercera eran comandadas por Francisco Calamare y Antonio Pedreschi, y la cuarta estuvo bajo la responsabilidad de Carlos Zachrisson. En 1909 se crearon tres más y, poco a poco, otras hasta completar un total de 13 compañías.

Con la gesta del 3 de noviembre de 1903, diversos voluntarios del Cuerpo de Bomberos estaban preparados para dar sus servicios en dicha gesta, más sus servicios como voluntarios se dieron con mayor heroísmo en la mañana del 5 de mayo de 1914, cuando un fuego de alta magnitud destruía las edificaciones de varios locales ubicados en toda la Plaza 5 de Mayo, cercano a las antiguas instalaciones del Museo Reina Torres Araúz. En este siniestro murieron más de 150 bomberos en cumplimiento al deber y se necesitaron más de 100 carros bombas para contrarrestar el siniestro. Pero la historia no se olvida del valioso esfuerzo de que en la fecha debe honrarse a estos hombres; que al igual que esos valientes que murieron en honor a su trabajo salvando aquellos sobrevivientes de los sucesos del 11 de septiembre en las Torres Gemelas de Nueva York.

Periodista.