Sanción ejemplar
Con la educación no se puede jugar y menos con los niveles superiores. Es por eso que la decisión del Ministerio de Educación de poner orden en las universidades privadas es acertada.
No puede ser posible que en tiempos de desarrollo existan centros de estudios superiores que expiden títulos universitarios sin cumplir con los requisitos básicos establecidos por la ley.
Cada una de estas universidades debe presentar al Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá la documentación que garantiza que cuenta con planes de estudios aprobados y con todos los requerimientos para impartir clases a nivel superior.
La Ley 30 del 20 de julio de 2006 ampara las decisiones de este consejo y los responsables de estas universidades deben cumplir con todos los trámites para poder operar, de lo contrario pueden ser cerradas.
Es lamentable que muchos de estos centros funcionen al margen de la ley, perjudicando a cientos de estudiantes que confían en sus propuestas académicas.
Si la universidad no tiene el aval de las autoridades para operar, entonces cada una de sus carreras y licenciaturas carecen de validez.
Es algo muy delicado, porque muchos panameños invierten su dinero y su tiempo en recibir una educación superior, desconociendo si los planes están certificados por el Meduca.
Las sanciones contra los representantes legales de esos centros de estudios deben ser ejemplares. No debe existir ninguna tregua por parte del Meduca.
Si no cumplen con la ley, simplemente deben asumir las consecuencias y cerrar sus puertas.
La educación es un derecho de todos los ciudadanos y cuando se juega con eso no puede haber paños tibios.
