Sanción ejemplar
La decisión del Ministerio de Educación de destituir al dirigente docente Andrés Rodríguez por incumplir con sus obligaciones es positiva y manda un claro mensaje al resto de los educadores. Los docentes, sin importar si tienen alguna clase de participación en las organizaciones sindicales o gremiales, deben ser ejemplo de responsabilidad y honestidad.
Abandonar o ausentarse de las aulas, sin ninguna justificación, solo para hacer política en grupos como Frenadeso, no es admisible. Los padres de familia que hacen un esfuerzo por mandar a sus hijos al colegio merecen respeto, al igual que los estudiantes.
El Ministerio de Educación debe mantenerse firme en su decisión y no levantar esta sanción ejemplar aplicada a este docente, quien por años se ha dedicado a atacar desde su organización a cualquier ministro o funcionario que no piense como él.
Las bases docentes deben ser estrictas con sus dirigentes y obligarlos a cumplir con sus jornadas de clases, así como ellos cumplen con las suyas.
Nadie puede quitarle a las organizaciones docentes las reivindicaciones que han logrado a lo largo de los años y las conquistas laborales, pero la educación no es negociable.
Las amenazas de huelga o paro deben pasar a la historia, y el diálogo sincero debe prevalecer por encima de los intereses particulares de los dirigentes.
Es por eso que todos los sondeos que se han realizado para conocer qué opinan los ciudadanos de la destitución de Rodríguez han sido a favor del Ministerio de Educación. Los panameños no toleran que un dirigente docente sea irresponsable y falte a su compromiso con el Estado. Hay que estar muy conscientes de que la población de estudiantes es la que sufre en estos casos.
