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Sanción ejemplar


REDACCION / PANAMA AMERICA

Las autoridades educativas tienen que ser enérgicas al momento de aplicar sanciones a los estudiantes que esta semana agredieron o atentaron contra la vida de dos docentes.

El primer caso que se conoció fue en la provincia de Chiriquí, donde una menor de 13 años utilizó un arma blanca para cortar a una profesora. El único pecado de la docente fue llamarle la atención y notificar de la ausencia de esta menor a clases. Se ha fugado de la escuela en varias ocasiones y mantiene registros de problemas disciplinarios.

La agresión contra esta educadora puso en juego su vida, y aunque dice que no guarda rencor, está muy claro que la acción de esta alumna manda un mensaje negativo al resto los estudiantes.

Los educadores tienen la autoridad dentro de los planteles educativos y eso debe respetarse porque son formadores de valores.

El otro caso lamentable se registró ayer, cuando una estudiante intentó envenenar a una docente del Instituto Nacional. La adolescente colocó veneno para rata en un alimento que, por suerte, no consumió la profesora.

Son tan solo ejemplos de lo que está sucediendo en el país, donde algunos estudiantes desafían a las autoridades y no tienen temor de cometer actos delictivos.

Además de los procesos administrativos que ejecuta el Ministerio de Educación, también están expuestos a investigaciones penales.

La educación de esos estudiantes se inicia en el hogar, por lo que son los padres de familia los que tienen la responsabilidad de inculcar valores a sus hijos.

La sociedad debe estar alerta ante estos casos escandalosos que solo reflejan la realidad de muchos hogares en Panamá. Es un problema serio que no se puede pasar por alto en estos tiempos.