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Sanders y la revolución

Por: Redacción 14/04/2016

Nadie se lo creía. ¿Sería posible hablar de socialismo en los EE.UU? ¿Sería posible la precandidatura de un político que se identifica como de centroizquierda en ese país, sobre todo siendo un adulto mayor, sin respaldo de consorcios económicos?, ¿será que en todo esto está la influencia y el análisis sobre el socialismo del siglo XXI suramericano? Todo esto y más se revela en la posición del pueblo estadounidense cansado de las guerras y la muerte de sus jóvenes pobres en ellas. Esta vez se juega el presente y el futuro, no solo de los estadounidenses, sino del resto del mundo con un contundente No al continuismo con Hilary, o las estupideces de Trump.

Gran parte del pueblo noble de los Estados Unidos no está de acuerdo en que se continúen practicando torpezas. Ya, los jóvenes de este país conocen de las prácticas de violencia, desestabilización, espionaje, torturas en cárceles y vuelos clandestinos de que son víctimas miles de ciudadanos considerados "sospechosos" sin derecho a abogados ni visitas siquiera de la Cruz Roja, conspiraciones y armamentismo desaforado que expone al mundo a la mayor masacre desde su existencia. No es Venezuela la amenaza, no tiene antecedentes, ni cómo, ni con qué serlo. Son los funcionarios de los gobiernos estadounidenses y las grandes corporaciones la amenaza a la paz mundial.

Por ello, jóvenes, casi niños, vestidos de blanco, como ángeles, han salido a protestar y pedir que se cierren bases militares, incluso dentro del territorio de ese país, desde donde salen drones a cumplir misiones criminales. 25, dicen los informes, fueron detenidos. Si ese país nació sobre la muerte, el asedio y la discriminación de las etnias auténticamente americanas (recordemos la masacre de Wounded Knee-1973-, nunca se ha sabido a cuántos indios asesinaron allí), como negras y mestizas, por parte de inmigrantes europeos. Esto no puede continuar sucediendo, como tampoco las invasiones unilaterales hasta con pretextos falsos.

No puede continuar preso un indio, legítimamente americano como Peltier, acusado falsamente, lo cual lo sabe Obama y quienes en su obstinada discriminación insisten en mantenerlo en la cárcel. Tampoco debió darse jamás por parte del Gobierno de los EE.UU, haber mantenido a Nelson Mandela en su lista de "terroristas" hasta poco antes de su muerte.

Sanders sabe de todas estas aberrantes situaciones, los jóvenes estadounidenses lo están conociendo en su historia. Por ello y más, crecen sus simpatizantes y no solo en los EE.UU. Sanders ya es muy querido en todos los pueblos que luchan por su independencia de un régimen internacional basado en un sistema corrupto que cada día se enloda más. Tal vez ya Dios mismo lidera la nueva revolución, y Cristo se alista a volver a defender a los pobres.

Periodista-Analista Internacional

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