Saneamiento
Las primeras imágenes transmitidas por la televisión sobre el amontonamiento de residuos inorgánicos arrastrados por la lluvia sobre el río Matasnillo ponen otra vez en el tapete el tema del saneamiento de la ciudad capital. Afortunadamente, está en proceso de avance el proyecto de saneamiento de la ciudad y la bahía de Panamá. Se inició la puesta en marcha de la estación de bombeo, que recibe entre 300 y 500 litros por segundo de aguas residuales aportadas por la colectora Matías Hernández, que enlaza las barriadas de Chanis, Altos del Romeral, Santa Clara, La Pulida, San José, Nuevo Veranillo, Esperanza, Los Andes, Samaria y Villa Lucre. Este caudal de aguas residuales va a la planta de tratamiento y después del proceso de purificación desemboca al río Juan Díaz.
Se espera que en los próximos meses las aguas servidas provenientes de Obarrio, Betania y Marbella se viertan a la colectora del río Matasnillo, en Vía Brasil. A este respecto debemos manifestar que es inconcebible que se continúe arrojando toda clase de desperdicios al cauce del río Matasnillo, que cruza áreas importantes del desarrollo urbano. La forma irresponsable del arrojo de objetos variados de origen plástico al Matasnillo puede ser contrarrestada con una campaña de concienciación de los vecinos de todos los sectores de la ciudad en la que se viene trabajando esforzadamente en el proyecto de saneamiento, campaña en la que participen el Ministerio de Salud y los municipios.
Esta campaña de divulgación debe comprender San Francisco y áreas aledañas que están conectadas a las colectoras Atlapa, Paitilla y Bella Vista, interconectadas a la colectora Cinta Costera; y el sector estratégico del Casco Antiguo, que estará conectado a la colectora San Felipe. Pero todavía faltan áreas urbanas por interconectar. Las aguas residuales de Juan Díaz, Boca la Caja, Curundú y Reparto Nuevo Panamá siguen descargándose en los ríos y quebradas del sector, siguiendo su curso sobre la bahía de Panamá, produciendo efectos contaminantes altamente nocivos a la salud de los pobladores de la capital. No pretendemos cuestionar el dinamismo que tiene el plan maestro de saneamiento de la ciudad y la bahía. Sin embargo, debería imprimirse mayor velocidad a los proyectos de bombeo y tratamiento, ya que en la temporada de lluvia se agudiza el vertedero de materiales orgánicos e inorgánicos no tratados sobre los ríos, agravando la contaminación y los efectos en la salud ambiental.
El proyecto de saneamiento de la ciudad y la bahía de Panamá involucra la edificación de redes sanitarias, la construcción y rehabilitación de colectores y líneas de impulsión, el sistema interceptor y la planta de tratamiento de aguas servidas de origen humano y productivo. Es el resultado de estudios concienzudos para planificar la conversión de aguas residuales en aguas tratadas con sustancias químicas, que al transformarse en agua desinfectada pueda verterse sobre la bahía, diluyendo la contaminación proveniente de los ríos que atraviesan la capital, que amenazan la salud de la población y afectan seriamente la vida y reproducción biológica de las especies marinas, debilitando el medio ambiente y el equilibrio ecológico.