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Santa María la Antigua


EI 9 de setiembre pasado, la comunidad creyente católica de Panamá, se congregó en horas de !a tarde, en las acostumbradas manifestaciones tradicionales de procesionar por la Peatonal de la Avenida Central hasta Ilegar a la Catedral Metropolitana donde se alabó al Señor y sobre todo se le cantó a Nuestra Señora en su advocación de Santa María la Antigua como la Patrona Espiritual de la república de Panamá.

Ese es el hecho. Sin embargo, en muchos medios de comunicación apenas se dieron por aludidos en este hecho real de nuestra nacionalidad. Nacimos como república en la atmósfera católica mariana, algo que no se puede discutir. No obstante se celebraban asimismo los 497 años del establecimiento de la fe católica en este terruño. La oración dice: "Tú que desde los albores de esta república ya el Señor nos puso una patrona”. Es decir, estuvimos en las Patronales.

Ahora bien, las patronales normalmente en nuestro país suelen ser con el día libre, se suspenden las actividades burocráticas y supuestamene el pueblo se regocija sanamente sin borracheras, y con otros actos cívicos recordando la fecha.

Pero el 9 de setiembre este año se tiró todo en la misa solemne en la que concelebraron los jerarcas que componen la Conferencia Episcopal Panameña, junto con un número plural de sacerdotes pues prestan servicio en la arquidiócesis. Y se puede decir que el encuentro espiritual rebasó las expectativas por la respuesta del pueblo creyente que acompañó devotamente la imagen de la Virgen en medio del usual entusiasmo sustentado por la fe raizal.

En la homilía el prelado hizo un recuento de la historia aludiendo a los fundadores y cómo desde Panamá salieron las expediciones de los evangelizadores hacia el Sur del continente y cómo Pío X declaró Diócesis a Panamá.

Y actualizando la presencia de la Iglesia en nuestro medio en estos momentos del tenso diálogo sobre la ley 30 invito a deponer intereses particulares y buscar una solución cónsona con el bien común de todos los panameños buscando un consenso. La Iglesia como facilitadora del diálogo, mediadora y observadora. No tenemos la fórmula mágica para resolver los problemas que nosotros mismos causamos. Decía una cinta cómica un pensamiento aplicable a estas y muchas otras situaciones conflictivas en inglés- "At last we have met the enemy..., it is us". El enemigo somos nosotros mismos. ¿Quién nos entiende? Constantemente escuchamos decisiones y fallos contradictorios.

Se condena dizque por una falta y por la misma se absuelve. Y así muchas otras cosas, por tanto necesitamos a gritos la protección de lo Alto por medio de la santa patrona para seguir adelante creciendo en justicia, amor y en paz.