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Se habla venezolano

Por: Redacción 25/02/2016

Panamá es un país sin política migratoria definida. Esto afecta directamente a cientos de profesionales que, de una forma u otra, sienten que son desplazados por mano de obra que, sin ninguna forma de compararlo, es muy especializada y viene de otros países aceptando salarios mucho menores que los que exigen los profesionales locales.

Esto puede ser cierto o no, pero es una percepción que se ha generalizado y, como siempre sucede, la percepción tiende a considerarse como realidad. Por lo tanto, este recurso humano local termina culpando de esta situación a los nuevos contratados y no al verdadero responsable que es el Estado, el cual, a través de los órganos Ejecutivo y Legislativo, debe establecer las políticas migratorias que impidan tal situación y, además, permiten que entren al país a ejercer los puestos para los cuales no hay suficiente mano de obra, todo aquel extranjero que cumpla con las leyes de nuestro país y pueda probar que está calificado para el puesto, si el marco legal así lo permite.

Dicho lo anterior, desde antes de que Panamá lograra su independencia, hemos sido tierra de migrantes. Para que se entienda mejor, esta tierra ha sido trabajada y desarrollada por nacionales y extranjeros por igual.

Ya nuestro país ha sido víctima de políticos xenófobos y racistas. He explicado en columnas anteriores lo sucedido con la Constitución de 1941.

El comportamiento de los responsables de la Zona del Canal también afectó el pensamiento del panameño con su racismo palpable en aquella época.

Pero han sido etapas que se han superado. Hoy por hoy, colonias enteras de residentes en nuestro país que han nacido en otras tierras disfrutan de los beneficios de vivir aquí y, los que quieren, participan aún de eventos como torneos electorales, etc., que se organizan localmente por medio de sus consulados y embajadas con total normalidad.

El otro día viajaba en el metro de Panamá y me llamó la atención una frase que se leía en el suéter de una persona: "Se habla venezolano".

Cuando, hace unos años, los mexicanos organizaron una de las marchas más grandes de la historia de los Estados Unidos en la cual se exigía una amnistía para los migrantes hacia ese país, su acción fue rechazada por casi la totalidad de los no latinos en Estados Unidos. Y no fue porque la causa no fuera justa, o por un sentimiento de patriotismo absurdo. La razón se podía apreciar en las tomas de las televisoras que transmitían el gigantesco evento. Casi cada participante llevaba consigo una bandera de México o de su país de origen.

Es que si quieres vivir en un lugar, no tienes que renunciar a tus raíces ni a tu idiosincrasia. NO debes renegar de la tierra en la que crecieron tus antepasados. NO necesitas dar la espalda a los que quedaron atrás, desconociendo el pasado. Lo que sí es importante es definir el presente y el futuro.

Siempre he defendido la presencia de extranjeros en Panamá, sin importar su origen. Soy un convencido de que es mucho más lo que aportan a nuestra tierra que lo que, supuestamente, nos complican.

El caso de la reciente migración venezolana, que ya he comentado en otras ocasiones, ahora sufre algo que está afectando a quienes, con ese mismo origen, han decidido que Panamá es su nueva tierra para construir futuro. Y es que no se entiende que no llegan a este país en calidad de refugiados.

Esa mentalidad de refugiado hace que muchos renieguen del sitio donde se encuentran y traten, a toda costa, de diferenciarse y ser diferenciados. Esta actitud, sumada a la falta de una comunidad de esa nacionalidad que haga un papel orientador y, además, del oportunismo de inescrupulosos políticos locales que, aprovechando la popularidad del tema, lo utilizan políticamente, terminan logrando el rechazo de los locales, lo cual es lo último que necesitan.

En Panamá se habla español. Y en Venezuela, Colombia, etc. Esta frase antes mencionada es una arma de defensa utilizada en los Estados Unidos ante la obligación de que, algunos empleadores tienen para con los latinos en ese país de solo hablar la lengua oficial, tema que el precandidato republicano a la presidencia de ese país Donald Trump ha utilizado exitosamente en su campaña racista y xenófoba.

El que venga a nuestro país debe venir preparado, no solo económicamente, también mentalmente y conocer exactamente para qué viene a nuestro territorio. Estudiar nuestras leyes y costumbres.

En Panamá no hay guetos de extranjeros ni nada que se parezca. Hay oportunidades para todos, pero estas deben ser utilizadas con respeto hacia los que ya estamos y dentro de la legislación vigente en nuestro país.

Ingeniero. Estratega en comunicación política

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