¿Se perdió el relevo generacional?
Lo sucedido en el Congreso de los Jóvenes del PRD llama a la reflexión. Y cuando me refiero a lo sucedido, aclaro que no me detengo en la escaramuza posterior a la divulgación de los resultados de la elección interna referida. Me refiero a todo lo que se ha generado a partir de este ultimo hecho y como ha trascendido a la opinión pública.
Es de todos conocido el casi nulo interés por los jóvenes panameños en la “cosa política”. Es tan así, que las últimas contiendas electorales han requerido de costosas maquinarias de atracción del apoyo juvenil, creando sus propias estructuras electorales de jóvenes basadas en presentaciones de artistas en eventos, caravanas, distribución de material electoral, etc. Estas estructuras en algunos casos han desplazado a los sectoriales juveniles de los partidos políticos, creando resentimiento a lo interno de los mismos y desencanto.
Es poco probable que a un joven le motive hacer vida partidaria a través de una estructura. Aunque en Panamá, se da el caso que todas las organizaciones partidarias tienen un sectorial definido para el tema juvenil, su presencia en el debate político y en el aporte de ideas para la generación de discusiones nacionales es casi nula o inexistente.
Uno puede identificar como gente joven arriba a posiciones de responsabilidad administrativa dentro de la estructura del Estado o son elegidos en comicios electorales y al cabo de un tiempo desaparecen de la escena pública y toda esa expectativa de futuro que generaron se esfuma con el tiempo. El que una organización evidencie problemas internos que se escapan del control interno, como es el caso del principal partido de oposición o como podría analizarse desde el punto de vista de los partidos de gobierno, la falta de movilidad en la acción política, hacen que la realidad de nuestro día a día político quede en manos de los que la ciudadanía ha endilgado el epíteto de “dinosaurios”. La verdad es que muchos de los así mal llamados son personas valiosas que aún tienen mucho que aportar, pero al no contar de forma palpable con la posibilidad de cambio generacional, el desgaste es la consecuencia lógica.
Las organizaciones juveniles de los partidos políticos deben aprovechar la posibilidad que brindan escenarios como el Foro Permanente de Juventudes Políticas y otros similares para reflexionar sobre el futuro de las mismas. Su misión es brindar espacios de crecimiento a jóvenes que se inician en las lides electorales y es triste ver como terminan, en ocasiones, relegados a papeles de actores de reparto o como carne de cañón de las luchas internas de candidatos.
