Se pierde equilibrio
El periodismo es una carrera apasionante, llena de emociones, en la que se pasa de la calma a la tormenta en unos segundos.
Cuando se le informa a una sociedad, hay que respetar ciertas reglas básicas que en la actualidad muchos periodistas están ignorando, algunos por desconocimiento o inexperiencia, y otros porque así lo quieren.
Lo que sucede en Colón es lamentable y es muestra de que los medios de comunicación tienen un peso importante en la opinión pública.
Mantener la calma para informar lo que sucede, sin agregarle o quitarle elementos, es lo ideal. Aunque muchos dirán que en medio de piedras, balas y enfrentamientos violentos es muy difícil mantener esa imparcialidad.
Los medios de comunicación deben respetar ciertas normas de conducta y no fomentar la violencia. Algunos periodistas, sin importarles las consecuencias de sus palabras, han especulado sobre muchos de los incidentes que se han registrado en Colón.
En sus cuentas personales en las redes sociales han comenzado a emitir sus criterios y a asumir posiciones políticas, olvidándose de su misión de informar.
La objetividad se pierde cuando la audiencia conoce lo que piensa el periodista antes de dar su reporte. Es elemental no convertirse en parte del conflicto y quedar adversando o apoyando a los grupos en discordia.
Existe un poco de ironía en las coberturas contaminadas, porque la audiencia comienza a recibir solo lo que desea el medio o el periodista.
La crisis que se ha generado por la ley que permite la venta de tierras en Colón debe ser manejada con responsabilidad. Desde la cifra de heridos y muertos hasta las consecuencias de este problema deben ser manejadas con seriedad.