default

Se puede prevenir el suicidio

Por: Redacción 16/08/2013

María Guerrero / Psicóloga / ccs@solidarios.org.es (opinion@epasa.com) / -

La Organización Mundial de la Salud mantiene que el suicidio no es una enfermedad ni la manifestación de esta, pero considera los trastornos mentales un factor importante asociado con el suicidio. Las estadísticas muestran que cada año se suicida un millón de personas en el mundo, mientras que más de 20 millones lo intentan. La mayoría se puede prevenir, por eso es importante prestar atención y tomar en serio las amenazas. También hay que tener en consideración el “cómo” son expresadas. ¿Aparecen solo en situaciones estresantes?: “esto no lo soporto, si me muriera me quedaría tranquila”. ¿Son fluctuantes o martillean de forma continua y obsesiva? ¿Son ideas activas del tipo “voy a quitarme la vida, quiero desaparecer”, o son pasivas: “ojalá me pase algo y me muera de una vez”?

El tratamiento psicológico es necesario en todos los casos, tanto en personas con trastornos como la depresión, el alcoholismo y la esquizofrenia como en personas que han cometido intentos de suicidio o mantienen una ideación suicida recurrente ante situaciones estresantes.

Las ideas suicidas se gestan en el tiempo. La persona da forma a la salida de la angustia, la desorientación, la frustración y la desesperación en la que vive.

Algunos tipos de personalidad son especialmente vulnerables sobre todo cuando existe una tendencia a vivir anclados en el pasado traumático. El presente no tiene posibilidad de ser vivido y, el futuro es tan solo una anticipación de nuevas situaciones dolorosas y traumáticas que alimentan el resentimiento y actitudes victimistas.

En la depresión grave es donde aparecen con más frecuencia las ideas suicidas, ya que afecta a la persona a vivir en un estado de angustia y malestar permanente, en la que dominan sentimientos de tristeza profunda, irritabilidad, decaimiento, ausencia de entusiasmo, desgano por todo o casi todo. La sensación más frecuente es la vivencia de estar en un “pozo negro” que no tiene salida.

El paso al acto suicida está relacionado con el grado de esta vivencia de desesperación. El suicidio tiene lugar cuando la persona traspasa el límite de tolerancia al dolor psíquico. No es un defecto del carácter ni de la moral, es un desequilibrio entre el dolor y los recursos para vencerlo. Por tanto, una manera de enfrentar la situación es fomentar y potenciar los recursos personales y orientarlos de forma que nos permitan reducir el sufrimiento.

Edición Impresa

Jueves 13 de agosto de 2026