Segunda Guerra Mundial Segunda Reminiscencia
Las instrucciones que recibí en la Embajada de Inglaterra al confirmarme que se me había otorgado la beca para hacer estudios de post graduado en una de sus universidades, fueron que al llegar a Nueva York me dirigiera al Consulado de Inglaterra. Allí concurrí al día siguiente de la llegada; me visaron el pasaporte, y me solicitaron el número del hotel donde me había alojado. Me dijeron que me avisarían cuándo podría continuar el viaje. Me solicitaron que les llevara los documentos que tuvieran en un sobre de Manila ya cerrado y que ellos lo introducirían en otro que lacrarían y que no debería abrirlo durante el viaje sino después de haber desembarcado en suelo inglés, lo cual se hizo.
Tras unos diez días me llamaron a las 11:00 a.m. Se me dijo que a las tres de la tarde abandonara el hotel; que pagara mi cuenta sin decir hacia donde iría, y tomara un taxi que me llevara al muelle 93, lo cual hice. Fui el primero en llegar. A la entrada del muelle había un señor tras una mesita a quien presenté mi pasaporte. Tras la anotación del caso, permanecí afuera con mi maleta. Al rato, decidí entrar al muelle y así lo hice.
Minutos después, sin que hubiera llegado alguien más aún, intenté salir, y me lo impidió. Tales eran las medidas de seguridad.
