Segundo año
A 24 horas de cumplir 2 años de gobierno, el gobierno de Juan Carlos Varela provoca en el escritor llenar este espacio de críticas y recriminaciones. Las promesas incumplidas, el asistencialismo, la desconexión de la realidad. Sí, provoca hacer catarsis y no dejar nada por escribir. Pero la situación es otra. Si el Gobierno sigue negando la realidad del país, todos sufriremos las consecuencias en el futuro a medio y lejano plazo.
Por esto, me gustaría apuntar algunas áreas en las que el Gobierno tiene, por decirlo de alguna manera, oportunidad de replantear la situación y salir bien librado antes del 2019.
Nuestro país basa su economía en varios pilares. Los ingresos provenientes del Canal de Panamá, el sector turismo, los servicios financieros, los servicios logísticos y de transporte, los impuestos y ahora la minería, además de otros menores, pero no menos significativos.
El sector turismo requiere ya el apoyo total del Gobierno para su despegue total a corto plazo. Esto implica iniciar un programa de educación dirigida en esa dirección.
Si lo vemos bien, tanto el Canal de Panamá como el sector turismo mencionado tienen esta misma necesidad. Seguimos produciendo recurso humano en colegios secundarios públicos y diversas universidades, con enfoque en carreras sin futuro o ya caducas por su poca posibilidad en el mercado actual. Nuestros estudiantes deben ser completamente bilingües y si es posible, deben conocer más de dos idiomas, no importa donde estudien.
Los golpes recibidos por el sector financiero-bancario, tanto en su nombre como en su cartera de productos, requieren un replanteamiento de nuestra situación, Esto incluye tener un cuerpo diplomático listo para defender el país ante ataques de mercados competidores, con la experiencia requerida y el pénsum intelectual necesario.
Me preocupa la situación actual de desabastecimiento de cebolla. Y no por el rubro en sí, ya que eso se resuelve importando. Me preocupa que no se estudie la razón por la que estas situaciones ocurren y se tomen medidas para que no se repitan.
Si la idea es acabar con el sector agropecuario, pues que se diga con claridad y se explique de dónde vamos a sacar para comer los panameños. Si no es así, entonces es un buen momento para lanzar una estrategia que vaya más allá de esta administración gubernamental, y permita la recuperación de un sector que tiene sumido a nuestro interior en el año 1931, absolutamente rural y sin oportunidades para los jóvenes que ahí nacen. Esto dará como resultado el incremento de la migración de este sector de la población a la ciudad de Panamá, con las consecuencias sociales que esto acarrea.
Por último, definir una estrategia migratoria es cada vez más imperante. Ante una situación global volátil, donde el mundo se debate entre los conflictos yihadistas, los problemas políticos europeos y la inestabilidad de países como Venezuela, no podemos seguir acumulando incomodidad y adversidad hacia los migrantes a nuestro país por parte de los nacionales. Si esto continúa, será única y exclusiva responsabilidad de quienes deben construir las políticas públicas de gobierno y no lo hacen.
Por cierto, en línea con lo anterior, darle una vuelta a la situación de la Caja de Seguro Social, debe ser un compromiso de responsabilidad para con el futuro de esa institución y nuestra posibilidad de retiro digno.
Todo esto aún es posible. Veremos qué termina sucediendo.
Estratega-Consultor Político.