Seguridad pública, un dilema inter-fronterizo
En el marco de diversas acciones regionales que se están realizando en Centroamérica, Panamá intenta redefinir su estrategia conjunta en materia de seguridad pública. El crimen organizado, el narcotráfico, los secuestros y la trata de personas, además del negocio del tráfico de armas, entre otros delitos, han convertido a la región en una de las más peligrosas del continente. Centroamérica se halla atrapada entre la guerra interna que se libra en México contra el narcotráfico y la inacabable guerra interna que se libra en Colombia contra la guerrilla y el tráfico de drogas. Ante este fenómeno las naciones centroamericanas se han convertido en un punto neurálgico en materia de seguridad internacional. Preocupados por lo que pareciera un fracaso de los esfuerzos hasta el momento realizados, los países centroamericanos intentan por estos días reagruparse para controlar la criminalidad que afecta la gobernabilidad de estas naciones. Se trata de un reconocimiento tácito de que el crimen organizado se alimenta de la vulnerabilidad inter-fronteriza. Se percibe una movilización internacional conjunta en Centroamérica. Por un lado se realiza la reunión del SICA en Guatemala, una reunión intersectorial ministerial sobre seguridad, que abordó los temas para la próxima cumbre de presidentes de Centroamérica, México y EE.UU. a realizarse en República Dominicana en noviembre. Esta semana concluyó también la reunión del PNUD en Panamá sobre temas de seguridad. Reuniones que son indicadores que la región busca un punto de entendimiento en materia de seguridad pública, pues un leve descuido nos haría resbalar hacia la ingobernabilidad.
