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Selección en pabellones: ¿Prevención de violencia?


A través de los años con la experiencia obtenida en el manejo de los reclusos en las cárceles considerando grupos por edades, tipicidad de los delitos cometidos y el perfil psicológico; utilizando estos criterios para seleccionarlos físicamente e intervenir en la disminución de la violencia interna producida por estos seres humanos en confinamiento. Sin dudar alguno, al recluir a los convictos en pabellones genéricos sin considerar ninguna variable que los pueda diferenciar, nos lleva a crear zonas de violencia y escuelas de enseñanza criminal. Reclusos los hay jóvenes y primerizos en la consumación de hechos delictivos y hasta inocentes, pues no se les ha procesado y están pendientes sus casos; con homicidas reincidentes, criminales, violadores, ladrones etc., que cometen actos de violencia contra los primeros y los inducen al comportamiento criminal mientras padecen en la escuela para el crimen.

Es importante considerar en la selección de los reclusos y su disposición en los pabellones, el grado de conflictividad y reducir la violencia en las cárceles. También hay que considerar como se ha planteado anteriormente, los estudios que establecen el perfil psicológico, antropológico, criminológico y médico entre otros, de los reclusos.

De importancia también es considerar mantener reclusos en zonas en cercanía con las áreas donde residen sus familiares y desarrollar la relación con sus parientes, de tal modo también se reduce la violencia interna que se pueda generar en las cárceles por la ausencia de visitas al recinto.

Aquellos reclusos que según su perfil han sido catalogados como de alta peligrosidad y generadores de violencia, deben ser internados en pabellones especiales de máxima seguridad, de tal forma que si recluidos con el resto en un área genérica, pueden constituirse en maestros de la criminalidad e instrumentos de la violencia.

A esta situación le podemos añadir el habitual hacinamiento y el ocio que son factores decisivos en la generación de la misma. Por supuesto que el hacinamiento lleva impreso la falta de elementos básicos para la vida carcelaria, lo que crea un ambiente de dominio del más fuerte que incide sobre los más débiles.

En este tipo de ambientes carcelarios en donde no se considera la edificación en función de las variables descritas, y en donde la masa humana carcelaria convive sin ninguna especificación, el proceso resocializador inmerso en leyes y convenios nacionales e internacionales, se hace difícil e insostenible dadas estas condiciones adversas.

En la prisión existe un código interno que emerge de una subcultura basada en la estructura de poder, la normativa y el empleo de la violencia (1), cuyos principios son asimilados por todos los reclusos en el centro penitenciario y que también evoca un sistema interno de valores, su organización y sus reglas. Con el fin de disminuir la violencia interna y externa en nuestros países, se hace imperativo el manejo científico de nuestros centros carcelarios que hoy día son considerados como centros de rehabilitación. (1) Crespo F. (2007ª); Costrucción y Validación de la escala para medir prisionalización. Caso Venezuela: Mérida 2006. Maracaibo: Capítulo Criminológico, Vol. 35, No3.

Abogado y Criminólogo.